La gramática de la locomoción humana

 

pinkerIntroducción

Cuando cayo en mis manos El instinto del Lenguaje (1), la obra de Steven Pinker, se abrió ante mí toda una serie de paralelismos con otro de los instintos básicos que  también pertenece al hombre, y que compartimos con la mayoría de los seres vivos: el instinto de la locomoción.

Paradojicamente en la actualidad existen reticencias análogas en ambos campos (lenguaje y locomoción)  a considerar estas características del hombre como instintos, tomándolos como resultado de un proceso de aprendizaje imitativo procedente del entorno y la cultura.

En este Post, les invito a sumergirse en el apasionante mundo de unos instintos claves en la evolución humana, y que nos han permitido llegar al punto de desarrollo en el que nos encontramos a día de hoy.

Lenguaje corporal-oral y locomotor.  Caminos paralelos

gestosEl lenguaje corporal es anterior al lenguaje oral y ambos estan estrechamente vinculados. En sí mimo el lenguaje corporal es una forma de comunicación que utiliza los gestos, posturas y movimientos del cuerpo y rostro para transmitir información sobre las emociones y pensamientos del emisor. Suele realizarse a nivel inconsciente, de manera que habitualmente es un indicador muy claro del estado emocional de las personas. Junto con la entonación vocal forma parte de la comunicación no verbal.

Aunque pueden ser aislados (lenguaje oral y corporal), en la realidad ambos lenguajes se comportan como uno solo, por tanto en este Post se van a abordar como un binomio en su comparación con el lenguaje locomotor.

Tanto el lenguaje postural-oral como nuestro específico lenguaje locomotor (marcha bípeda) tienen en común que su adquisición no está consolidada inmediatamente tras el nacimiento, ya que necesitan un periodo de maduración extrauterina, del entorno al año para la locomoción bípeda, y de 2 a 3 años para el lenguaje(2).  Este de-calaje entre ambas adquisiciones guarda un fuerte paralelismo con nuestra filogenia (o historia evolutiva de nuestra especie), ya que la locomoción bípeda también antecedió a la adquisición del lenguaje oral en 3 millones de años(3).

Otra curiosa analogía resulta del hecho de que por medio de un conjunto finito de reglas gramaticales innatas, es posible transmitir oralmente infinidad de pensamientos. La motricidad plantea un escenario similar, esto es, a partir de un conjunto relativamente reducido de patrones innatos es posible expresar una cantidad infinita de composiciones motoras.

Una vez integrados todos los patrones motores básicos, las posibilidades combinatorias exceden con mucho a la suma de sus componentes segmentales, es decir, el conjunto es mucho más que la suma de sus partes. Lo mismo sucede con el lenguaje.

La universalidad de nuestro lenguaje oral y locomotor no implica uniformidad

Cada uno de nosotros estamos dotados de una entidad individual, y nuestra locomoción universal como especie se impregna de dicha personalidad propia e intransferible. Así, al igual que cada persona posee su propia entonación y personal uso del lenguaje, la motricidad de un sujeto, es decir, su forma de moverse y caminar es su firma personal de emplear unas reglas innatas comunes a toda la especie.

bailePero esta universalidad no implica uniformidad en el uso de los recursos motores comunes, ya que de forma similar a que el empleo innato del lenguaje, (cualquiera que sea éste), no implica el talento para hacer poesía, el uso innato de la motricidad, propia del sapiens, no implica el talento necesario para la creación de una coreografía de baile.  Tanto una como otra (poesía y baile) son formas artísticas de conjugar, sin más límites que la creatividad y la propia biología, los componentes esenciales e innatos que les subyacen.

La gramática del lenguaje y de la locomoción humana.

La estructura básica de una frase con sentido se compone de sujeto, verbo y predicado. A ésta le podemos incorporar una gran complejidad de elementos y matices que enriquecen el lenguaje y la comunicación, como son los tiempos verbales, las conjugaciones, los artículos, preposiciones, adjetivos, concordancias de género y número, complementos, subordinadas etc.

La gramática de la locomoción también cuenta con una estructura básica: control automático de la postura, reacciones de enderezamiento sobre puntos de apoyo, y movimiento fásico aislado(4), que serían la equivalencia del sujeto, verbo y predicado. A esta estructura básica de toda locomoción, que esta presente durante toda la ontogenesis humana, se le va incorporando, con la madurez del SNC, nuevos elementos que pasaran al “almacén gramatical” para ser utilizados cuando proceda. Algunos de estos elementos son: extensión axial de la columna vertebral, diferenciación de la función muscular, retroversión de la pelvis, rotación externa de las articulaciones esféricas, apoyo en la parte distal de las extremidades, coordinación del movimiento de las extremidades en patrón cruzado etc.

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Paciente hemiparético

En ambos lenguajes, la pérdida de cualquiera de éstos elementos añadidos o enriquecedores, supone un déficit en la comunicación más o menos compensable con otros recursos.

Sin embargo, la pérdida de elementos de la estructura básica como son: Sujeto, verbo y predicado en el lenguaje oral, o sus equivalentes en el lenguaje motor: Control automático de la postura, reacciones de enderezamiento y movimiento fásico aislado, se traducirán en graves disfunciones de la comunicación difícilmente compensables.

En consecuencia, en ambos casos, las estrategias de rehabilitación tendrán que interesarse por los componentes básicos en primer término. Las patologías de origen neurológico serán las que en mayor o menor medida afectarán a la estructura básica de ambos lenguajes, y por ende conllevará también la disfunción de los elementos que los acompañan y enriquecen.

Darwinismo & Lamarkismo en el lenguaje oral y locomotor.

El debate evolucionista sobre la adquisición del lenguaje y su posterior evolución es complejo y esta plagado de controversia.  Pero varios aspectos de su desarrollo están siendo esclarecidos. Así, el lingüista Derek Bickerton(1) demostró que también en el lenguaje se pueden producir saltos evolutivos incluso en una sola generación, en un curioso paralelismo con la teoría evolutiva del “equilibrio puntuado” de los paleoantropólogos Gould y Eldrege(5). Una teoría aceptada mundialmente por toda la comunidad Darwinista.

En la teoría del equilibrio puntuado, apoyada por el registro fósil, se afirma que las especies tienden a mantenerse en equilibrio o “estasis” por larguísimos periodos de tiempo, y que los cambios o metamorfosis en el genoma no se producen de forma gradual, como postulaba Darwin, si no en saltos ocasionados por bruscas variaciones del clima o de los ecosistemas donde habitan las especies. Después, le siguen de nuevo largos periodos de equilibrio hasta que, por circunstancias, las especies se ven de nuevo obligadas a realizar nuevas adaptaciones.

Aplicando la teoría del salto evolutivo al lenguaje, Bickerton, observó que la exposición de un grupo de niños lactantes separados de sus padres y criados todos juntos por un esclavo, que les hablaba en dialecto macarrónico (híbrido de una lengua poco o mal aprendida por adultos que pretenden hacerse entender, empleando para ello cualquier tipo de estrategia gramatical y vocabulario inventado), los niños creaban a partir de este seudo-lenguaje uno nuevo que cumplía todas las reglas gramaticales de cualquier lenguaje consolidado.

Bicketon relata:

          “No contentos con reproducir las cadenas entrecortadas de palabras que escuchaban, los niños les añadieron la complejidad gramatical de la que carecían, lo que originó una lengua de nuevo cuño con gran poder expresivo. La lengua que resulta cuando los niños hacen de un dialecto macarrónico su propia lengua materna se denomina “lengua criolla”.

Según Pinker, esto sería imposible si los niños no contasen con un programa innato o “software”, que partiendo de la base del dialecto macarrónico rellenase los huecos que faltan empleando para ello la gramática universal innata.

Lenguaje criollo & locomoción criolla.

La teoría de Bikerton puede explicar cómo surge un nuevo y completo lenguaje a partir de otro imperfecto derivado a su vez de un lenguaje precursor. Recientes investigaciones apoyan que las tesis de Bikerton tienen su reflejo en la evolución de nuestra locomoción como resultado de la adopción de un programa motor auxiliar como es la marcha bípeda en los primates no humanos(6).

El periodo donde Druelle sitúa nuestra conversión al bipedismo sería el mismo que para la generación de un lenguaje criollo: la infancia, en concreto en su periodo más plástico, la ontogenesis postural del primer año de vida que en muchos aspectos compartimos con otros primates(7,8).

Las conclusiones de Druelle se pueden resumir en este texto:

              “…el mismo mecanismo básico es responsable de controlar la locomoción bípeda y cuadrúpeda, es decir, que en primates no humanos, las redes neuronales para la locomoción cuadrúpeda también se emplean para realizar (ocasionalmente) la locomoción bípeda. En este contexto, un modo locomotor secundario (por ejemplo, bipedismo) experimentado durante la infancia como un subproducto del desarrollo locomotor puede conducir a novedades evolutivas bajo presiones selectivas apropiadas.”

c41f3c6e3c784b21775635ced74232a5Para representar en imágenes mentales las conclusiones de Druelle y otros investigadores(9) sobre los orígenes de nuestra locomoción bípeda , piensen en una pequeña comunidad de primates cuyos miembros hubiesen adoptado por presiones o conveniencia adaptativa la bipedestación como forma de locomoción.

Las crías nacidas en el seno de esa comunidad emplearían la bipedestación de forma temprana por imitación de sus progenitores acudiendo a un programa innato (aunque auxiliar) de la bipedestación, presente en todos los primates.

A partir de aquí, tan solo, tendrían que aplicar al nuevo  e incipiente lenguaje bípedo los elementos “gramaticales” innatos de su locomoción cuadrúpeda predeterminada: control automático de la postura, reacciones de enderezamiento sobre puntos de apoyo y movimiento segmental de las extremidades.

La estructura musculo-esquelética, tan plástica y moldeable en los primeros años de vida, se vería rápidamente modificada por la nueva función impuesta, de tal forma que en cada generación, la locomoción bípeda fuese cada vez más fluida y eficiente. En pocas generaciones los niños incorporarían a su acervo genético los cambios impuestos por la nueva función dando lugar al nacimiento de bípedos reales.

De este modo, la locomoción bípeda actual no dejaría de ser una “locomoción criolla”; todo un lenguaje motriz completo con su estructura correspondiente, construido sobre la referencia del “dialecto macarrónico” que representaría la locomoción bípeda imperfecta e inducida en los infantes por la imitación de sus mayores.

Los adultos, precursores de la marcha bípeda (auto-impuesta por presiones selectivas) serían los equivalentes en la teoría de Bikerton a los esclavos adultos introducidos en culturas con lengua diferente al cuidado de lactantes. En un claro paralelismo con nuestra evolución motriz, los críos de nuestros ancestros primates, aún con genética cuadrúpeda, completarían de forma innata la “gramática” imperfecta de la locomoción bípeda de sus referentes adultos.

El entrenamiento temprano  a causa de la inmersión total en la bipedia sería la responsable de la modificación de la estructura al cambiar la función neuro-muscular para hacerla más eficiente al formato de locomoción (10,11).

pelvisDe este modo, las deficiencias motrices de la locomoción bípeda de sus predecesores como el balanceo lateral o la falta de extensión de las caderas, entre otras, serían mejoradas en pocas generaciones. Todo un salto evolutivo en línea de la teoría de postulada por Gould y Eldreage.

Las crías en su crecimiento y desarrollo podrían, como relata Pinker en el caso del lenguaje, incorporar “progresivamente” estos aprendizajes para hacerlos de este modo innatos y tenerlos a su disposición desde el nacimiento de la siguiente generación.

              “La teoría evolucionista ha permitido mostrar, con la ayuda de simulaciones por ordenador, que cuando un entorno se mantiene estable se da una presión selectiva para que las habilidades aprendidas se vayan haciendo progresivamente innatas. El motivo de ello es que si una habilidad es innata, podrá emerger antes en el transcurso de la vida de un organismo, evitando así que las criaturas que corran peor suerte y mueran prematuramente no tengan acceso a la experiencia necesaria para aprender dicha habilidad.”

Un texto que revela una clara orientación Lamarkista (o teoría de los caracteres adquiridos), para un declarado científico Darwinista. Para Pinker queda claro, sin embargo, que genes y entorno son dos caras de una misma moneda y que la evolución del lenguaje se debe explicar por la interacción de ambas.

En la misma linea, pero referido a nuestra evolución motriz científicos de diferentes disciplinas como biologia evolutiva (Matt Ridley, Lynn Margulis, Máximo Sandín), epigenética (Tim Spector), zoología (De Wall, Takeshita), medicina (Edward Steele) o paleoantropologia (Goul), apuntan hacia una nueva reformulación del denostado lamarkismo, donde el entorno juega un papel decisivo más allá de la selección natural de las variantes producidas por mutaciones aleatorias.

Pero realmente ¿existe una gramática, para la locomoción?

En otras palabras ¿existen unas reglas básicas predeterminadas geneticamente para la construcción ordenada de la motricidad humana hasta alcanzar la marcha bípeda?

ontogenesisLa locomoción humana se expresa en un solo lenguaje a diferencia del lenguaje oral que que adopta múltiples formas de expresión, es decir, la locomoción humana tiene una sola gramática para un único lenguaje universal: la marcha bípeda.

Sin embargo, existe un tiempo donde pueden observarse variaciones del plan director en el tránsito hacia nuestra locomoción específica. Ese periodo, al que anteriormente me he referido, es la ontogenesis postural.

La ontogenesis postural representada en la imagen de arriba de forma secuencial en espiral tiene finalidad pedagógica, pero NO significa que sea lineal, tan solo presenta los grandes items donde surgen los patrones claves sobre los que se asientan los siguientes(12).

El esquema trata de representar la gramática de la locomoción humana, entendida como el conjunto de “reglas”, en este caso patrones, cuya combinación, una vez integrados (más allá del año de vida), dan lugar a múltiples posibilidades combinatorias dentro de los límites de nuestra biología. Del mismo modo que el lenguaje oral puede expresar cualquier idea o pensamiento a partir de unas pocas reglas gramaticales básicas.

La variación de la norma también forma parte de la norma.

Si solo dispusiemos de un único idioma oral universal, las formas de alcanzar su dominio tomarían diferentes variaciones de acento e incluso vocabulario fruto de los usos en los distintos entornos geográficos. Un ejemplo de ello lo vemos con las variaciones del castellano, ya no solo en las diferentes comunidades autónomas, si no en el mundo hispano-parlante. En otras palabras, misma gramática con toques de color ligeramente diferentes pero reconocibles.

Dentro de la ontogenesis postural se pueden observar una gran variabilidad de la norma, sobre todo en el tercer trimestre donde se ha llegado a describir hasta 17 variantes del gateo. Es más, hasta el 30% de los bebes no llegan nunca a gatear y son completamente normales.

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Variante cuadrúpeda del gateo clásico

Sin embargo, se presta demasiada atención a la forma del gateo (o no gateo),  y no al fondo. El fondo del gateo lo constituye el patrón cuadrúpedo cruzado u homolateral y su forma de expresión puede adoptar diferentes posibilidades.

La marcha bípeda es una de estas formas del patrón cuadrúpedo cruzado que el bebé puede decidir emplear como forma de expresión en lugar del gateo. La evidencia científica no deja lugar a dudas:  el patrón neural de la marcha bípeda es el mismo que regula la locomoción cuadrúpeda (13-15)

Por tanto, la norma “gramatical” del lenguaje de la motricidad humana es tan clara como flexible en sus formas de expresión, lo mismo que ocurre con el lenguaje oral.

Si bien Chomsky fue el primero en demostrar la existencia de una gramática innata para el lenguaje, Vojta lo ha sido en relación al desarrollo motor humano, pero al igual que Chomsky para Vojta tampoco fue un camino sencillo.

La Locomoción refleja: la piedra Rosetta de la locomoción humana.

Con el hallazgo de la piedra Rosetta, Jean-Fracois Champollion logró descifrar los hasta entonces indescifrables jeroglíficos egipcios. Asimismo, la conformación de la locomoción humana desde el nacimiento hasta alcanzar su madurez esta compuesta por un mosaico de figuras, o patrones posturales, que puestas en secuencia bien podrían asemejarse al lenguaje icónico de los jeroglíficos egipcios. Pero ¿conocemos realmente su significado?

El proceso de la ontogénesis postural, dada su alta variabilidad en determinados momentos, aún se entiende por una parte del pensamiento científico como un proceso aleatorio y arbitrario de transición hacia la locomoción bípeda.

arnold-gesell-1200x630Sin embargo, la evidencia científica apoya lo contrario desde hace décadas. Así, a principios del siglo XX el pediatra y psicólogo Arnold Gesell describió pautas regulares con oscilaciones en el comportamiento motor de los bebés en su transición hacia la marcha bípeda(16).

No aparecían por azar o entrenamiento, aunque podían verse condicionados por el ambiante o la cultura. La teoría de Gesell es de base genética considerando que el aprendizaje depende de la biología y fisiología y no a la inversa. Pero no fue hasta mediados del siglo XX cuando Vojta descubrió y demostró que la ontogenesis postural suponía la expresión de un programa genético predeterminado en interacción con el entorno(17).

ontogeCuriosamente su descubrimiento llegó a partir de otro aún más sorprendente: Los patrones de locomoción refleja (LR), la “piedra Rosetta” que permitió a Vojta establecer las relaciones análogas con los patrones de la ontogenesis postural. Un “código” para traducir al lenguaje de la ciencia, (la ciencia de la cinesiología), los patrones motores que subyacen a nuestra locomoción(4).

Con el descubrimiento y análisis cinesiológico de los patrones de la LR se pudo identificar los patrones de la ontogénesis como lo que realmente eran: los elementos básicos motores sobre los que se construye la locomoción específica humana. Toda una completa y compleja gramática con la que se configura nuestro lenguaje motor.

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Volteo reflejo

Además, con el descubrimiento de la LR, se encontró con algo, si cabe, más curioso e interesante desde un punto de vista terapéutico, un acceso por vía refleja hacia estos patrones motores de la ontogénesis postural (17).

La forma de evocarlos e imprimirlos desde el SNC resulto ser extraordinariamente accesible: mediante la presión de zonas determinadas en posiciones concretas (4). ¿Y por que esas zonas? surgieron del empirismo clínico, a día de hoy sus mecanismos neurofisiológicos no han sido aclarados.

De este modo, con la aplicación de la LR a cualquier sujeto, con independencia de su edad, se podía acceder, por primera vez, en los bebés nacidos con lesiones cerebral, y de nuevo, en los adultos con daño adquirido u otras disfunciones en su aparato locomotor, a la “gramática” del lenguaje motor característico de nuestra especie.

Se abría paso a un nuevo paradigma de abordaje de las alteraciones posturales y del movimiento.

El lenguaje de la locomoción humana!

Bibliografia

1. Steven Pinker. El instinto del lenguaje. Alianza editorial 2012.

2 Jean Piaget. Psicologia del niño. Ediciones Morata. 2015.

3. Arsuaga JL., Martinez Mendizabal I. La especie elegida. Temas de Hoy. 1998.

4. Vojta V. Peters A. El principio Vojta. Springer-Verlag Ibérica 1995.

5 Gould S,J (1977). Ontogeny and Phylogeny. Cambridge MA: Harvard Univ.

6. Druelle F, Aerts P, Berillon G. The origin of bipedality as the result of a developmental by-product: The case study of the olive baboon (Papio anubis). J Hum Evol. 2017 Dec;113:155-161.

7. Kimura, T., 1991. Voluntary bipedal walking of infant chimpanzees. Hum. Evol. 6,
377e390.

8. Pontzer, H., Wrangham, R.W., 2006. The ontogeny of ranging in wild chimpanzees. Int. J. Primatol. 27, 295e309.

9 Kimura, T., Yaguramaki, N., 2009. Development of bipedal walking in humans and chimpanzees: a comparative study. Folia Primatol. 80, 45e62.

10 Zehr, E.P., Hundza, S.R., Vasudevan, E.V., 2009. The quadrupedal nature of human bipedal locomotion. Exercise Sport Sci. Rev. 37, 102e108.

11 Pontzer, H., Raichlen, D.A., Sockol, M.D., 2009. The metabolic cost of walking in humans, chimpanzees, and early hominins. J. Hum. Evol. 56, 43e54.

12. Vojta V, Schweizer E. El descubrimiento de la motricidad ideal. Ediciones Morata 2011.

13. Dietz V. Quadrupedal coordination of bipedal gait: implications for movement disorders. J Neurol. 2011 Aug;258(8):1406-12.

14. Grillner, S., 1985. Neurobiological bases of rhythmic motor acts in vertebrates. Science 228, 143e149.

15. Pearson, K.G., 2000. Neural adaptation in the generation of rhythmic behavior. Annu. Rev. Physiol. 62, 723e753.

16. Arnold Gesell. El niño de 1 a 5 años. 1985. Ediciones Paidos.

17. Vaclav Vojta. Alteraciones motoras cerebrales infantiles. 1991.Paideia.

 

 

 

 

 

 

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Acerca de Evolución humana y Terapia Vojta

Este Blog nace de la fusión de dos materias aparentemente independientes: La evolución de nuestra especie y la terapia Vojta en calidad de contenedor de los "fósiles" de la función motriz, como son los patrones de Locomoción Refleja descubiertos por Vojta. Contemplar estos patrones bajo el prisma de la evolución, y viceversa, constituye el propósito de este Blog.
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4 respuestas a La gramática de la locomoción humana

  1. Francisco dijo:

    Felicidades por el artículo. Toda una joya documentada.

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  2. Muy bien relacionado y documentado el paralelismo, para poder situar el desarrollo ontogénico.

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  3. Gracias Jose por tu comentario, lo que me fascina es comprobar que determinadas conductas innatas como el bipedismo o el lenguaje encuentran su explicación en la ontogenesis bajo el prisma de la filogenesis.

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