¿Por qué movemos los brazos al caminar? importancia en evolución humana y en Neuro-rehabilitación

Resumen

marchabipodal¿Por qué se mueven los brazos al caminar? esta cuestión aparentemente intrascendente desvela que la marcha bípeda humana es desde un punto de vista neurofisiológico una locomoción cuadrúpeda. A partir de la evidencia científica se muestra que la columna vertebral contituye el núcleo generador de los impulsos que desencadenan el movimiento de los brazos en una coordinación espinal (CPGs) que integra a las 4 extremidades. Este conocimiento apenas se ha visto reflejado en las estrategias de neurorehabilitación destinadas a la marcha y/o al abordaje específico del miembro superior.  Por ello, espero que este Post pueda contribuir a enriquecer su visión sobre una materia, en mi opinión apasionante, tanto desde el punto de vista evolutivo como neurorehabilitador.

Palabras clave: arm swing, gait, walk, stroke, hemiplegia, quadrupedal coordination, movement disorder. 

1. Introducción

En 2009 una noticia saltó a todos los medios de comunicación con el siguiente titular:  Los científicos consiguen dar respuesta a una de las curiosidades más antiguas  relacionada con nuestra evolución ¿Por qué movemos los brazos al caminar?

Periódicos y noticiarios se hacían eco de la publicación de un estudio que daba respuesta científica a esta pregunta. El artículo títulado: Dynamic arm swinging in human walking(1), en resumen, decía lo siguiente:

“El típico movimiento de oscilación de los brazos desconcertaba a los científicos, ya que no tenía ninguna utilidad evidente, lo que hizo a algunos investigadores sugerir que era una reliquia evolutiva con poco o ningún propósito, heredada de ancestros que andaban en cuatro patas. Sin embargo, un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, y la Universidad de Tecnología de Delft, en Holanda, decidieron determinar exactamente qué conseguía mover o no los brazos al caminar.

collisDe modo que construyeron un modelo mecánico para tener una idea de las dinámicas del movimiento de los brazos, y además reclutaron a 10 voluntarios a los que se pidió que caminaran con una oscilación normal, con los brazos atados a los lados, y también con los brazos oscilando en contra del movimiento normal. Los investigadores descubrieron que mantener los brazos quietos mientras se camina requiere un 12% más de energía metabólica que si se mueven.”

Y concluye:

“Más que una reliquia de las necesidades de movilidad de nuestros ancestros cuadrúpedos, el balanceo del brazo es una parte integral de la economía energética del andar humano”

Aunque antigua, la noticia cayó en mis manos por casualidad hace unas semanas… y me llamó poderosamente la atención. Las conclusiones argumentadas me parecían claramente insuficientes o desenfocadas para explicar un fenómeno tan complejo como interesante. Además, se trata de una materia de gran interés en el proceso de neurorehabilitación por lo que afecta no solo a la marcha, sino también a la función del miembro superior.

1.1. La evolución es presente.

531Fx900y900Si consideramos que la marcha bípeda se originó, según el registro fósil, hace 7 millones de años(2), tal vez sea de aplicación para nuestra marcha actual el término de reliquia evolutiva, tal y como algunas hipótesis consideran el movimiento de los brazos durante la marcha.

Sin embargo, tiempo antes de que este trabajo viera la luz ya existía un cuerpo de evidencia sólido acerca de la pertenencia indisoluble de los brazos al patrón de la marcha bípeda.

El estudio de la biología comparada entre diferentes especies de mamíferos cuadrúpedos y humanos no deja lugar a dudas: nuestra locomoción bípeda actual esta estrechamente emparentada con la locomoción cuadrúpeda, donde los movimientos de brazos y piernas están regulados por CPGs (generadores centrales de patrones) y que la retroalimentación sensorial también regula la actividad de CPG y ayuda a mediar la coordinación entre los miembros(3,4).

Como explica el neurólogo y neurofisiologo Volker Dietz, director del Spinal Injury Center, presidente de Paraplegiology en la Universidad de Zurich y especialista de prestigio mundial en control motor humano y trastornos del movimiento, :  “En muchos aspectos, la locomoción bípeda y cuadrúpeda comparten mecanismos comunes de control neuronal espinal” para expresar de forma más explicita “a pesar de la evolución de un fuerte control corticoespinal de los movimientos de la mano y del brazo en los seres humanos, una coordinación cuadrúpeda de las extremidades persiste durante locomoción.” (5)

paralimpico-copia (1)Los trabajos de Gans(6), Duysens(7) y Grillner(8) lo corroboran en distintos estudios experimentales, confirmando que la coordinación de los movimientos de las extremidades durante la marcha es similar en los lactantes humanos (9,10), los adultos (11, 12), y los cuadrúpedos (8, 13). Sin embargo, los primates presentamos diferencias neurofisiológicas en relación a los patrones de control espinal de la coordinación muscular con respecto a los cuadrúpedos a causa de la especificidad para realizar movimientos complejos con la mano (14).

La contribución activa de los brazos en la locomoción bípeda puede observarse claramente cuando corremos. De hecho, resulta paradójico que no tener brazos supone un handicap mayor que no tener piernas en una prueba de velocidad.

Es precisamente durante el sprint donde de forma más clara se pone de relieve las fases del ciclo de la locomoción en los brazos que describiera Grillner para los cuadrúpedos(15).

1.2. Las fases del ciclo del paso según Grillner

El neurofisiologo sueco Sten Grillner, profesor y director del Instituto Nobel de Neurofisiología desde 1987, esta considerado uno de los principales expertos del mundo en las bases celulares del comportamiento motor.  Su investigación ha mostrado cómo los circuitos neuronales en la columna vertebral ayudan a controlar los movimientos rítmicos, como los necesarios para la locomoción. Entre su abundante producción científica destaca la obra:  Neural control of rhythmic movements in vertebrates(15), donde determina la existencia de 4 fases en el ciclo del paso por el pasa cada extremidad durante la locomoción en los cuadrúpedos:

    • Flexión: Movimiento de avance de la extremidad. Es la fase más larga.
  • Relajación:  Movimiento de extensión fásica (no es una verdadera relajación). Se trata de una transición hacia el apoyo.
  • Apoyo: Zona a la que se dirije la contracción muscular de todo el segmento.
  • Impulso: Fase de propulsión del cuerpo sobre la zona distal de apoyo.

Pero ¿qué sucede con estas fases en la marcha bípeda? El análisis actual de la marcha humana no considera esta nomenclatura. Se centra exclusivamente en las piernas, donde la fase flexión y relajación de Grillner formarían la fase de oscilación con 3 subfases: inicio, medio y final, y la fase de impulso se integra en la fase de apoyo, que a su vez, se fragmenta en diferentes subfases: inicio de contacto, respuesta a la carga, apoyo medio, final de apoyo y preoscilación.  

fasesSe trata pues, de un análisis específico para el hombre al margen de nuestra ascendencia cuadrúpeda. Sin embargo, en las piernas se pueden reconocer todas las fases de Grillner, mientras que en los brazos, a priori, no serían de aplicación las fases de apoyo e impulso puesto que no hay contacto con la superficie de apoyo. No obstante, el hecho de que no exista este contacto no significa que estas fases no se produzcan igualmente.

Como demuestra Grillner las fases de la locomoción dependen de la activación de complejos circuitos neurales que se hallan interconectados a nivel medular y que pueden ser activados en su conjunto por aferencias procedentes de una sola extremidad, es decir, en función de las aferencias que envía una extremidad, (por ejemplo, la pierna en fase apoyo) se organizarán las demás, observándose mediante EMG  una activación de los músculos proximales de ambos brazos de forma diferenciada(16).  Es decir, brazos y piernas forman parte del mismo patrón global.

Por este principio neurofisiológico, se entiende que si las aferencias procedentes de una extremidad, (superior o inferior), se encuentran abolidas o son disfuncionales, toda la coordinación de la marcha se verá afectada en mayor o menor medida. Una situación que ha sido comprobada en diferentes estudios clínicos entre los que destacan:

    • Stephenson(17), que comprobó en pacientes hemiparéticos cómo la ausencia de movimiento del brazo parético influyó negativamente en la actividad muscular de las extremidades inferiores.
    • También en pacientes hemipareticos, Jeong (18) demostró que recoger el brazo en un cabestrillo mejoraba el rendimiento en la marcha respecto a dejarlo libre. Lo que viene a justificar que si el brazo no participa de la marcha con su movimiento pendular es preferible para el conjunto del patrón que no sea un lastre.
    • Lo mismo comprobó Acar(19) esta vez en relación al equilibrio del tronco.
    • Trehan(20) en otro ensayo clínico con nivel II de evidencia demostró en 40 sujetos como la simulación una contractura a nivel del codo tenía diferencias significativas en los parámetros espacio-temporales de la marcha.
  • De hecho, Punt(21) demostró que la exageración del movimiento de oscilación de los brazos redunda en mayor estabilidad y reacciones de equilibrio más eficaces.

Bajo el prisma de las fases de locomoción por las que atraviesa cada una de las extremidades de todos los mamíferos cuadrúpedos, hablar del movimiento de los brazos en la marcha en términos de integración en la economía energética de la marcha es situarse en la periferia de su autentica implicación.

Asimismo, comprobar que el bloqueo de los brazos en la marcha incrementa en un 12% el gasto metabólico, como dice el estudio de Collins, sería igual de relevante que afirmar que lo mismo sucedería, limitando los movimientos de las piernas atando los cordones de los zapatos entre sí.

No podemos olvidar que el movimiento de los brazos en la marcha forma parte integral de un patrón de locomoción innato y por tanto pertenece al ámbito de la ontogénesis postural. Un periodo donde maduran los programas motores genéticos en relación al entorno grávido y a las influencias ambientales. Veamos un breve apunte sobre esto.

1.3 Los brazos en la marcha de bebé durante la ontogenesis.

images (18)Donde más patente queda nuestra condición cuadrúpeda es durante el periodo conocido como ontogénesis postural con la aparición de dos patrones cuadrúpedos innatos:  el gateo, y la menos frecuente marcha de oso (22)La diferencia entre éstos son las zonas de apoyo: rodillas/manos en el gateo, y pies/manos en oso, esta última la más similar a la de nuestros parientes los primates no humanos.

bebe1Al igual que en el gateo, el movimiento de los brazos en la marcha es innato (no aprendido), y por tanto automático. Pertenece a la locomoción bípeda desde que damos los primeros pasos, aunque su incorporación a la marcha no es inmediata, ya que durante los primeros pasos del bebé los brazos deben contribuir a la estabilización de las escapulas por la anteversión transitoria que acontece en la pelvis al pasar de una locomoción cuadrúpeda a otra bípeda(23). Entonces puede observarse como los codos permanecen flexionados o bien estirados hacia delante, y participan poco o nada en el braceo.

marchabipodalNecesitará un breve periodo que puede durar unas pocas semanas para realizar los ajustes posturales necesarios a la nueva posición. Una vez que consigue sostener de nuevo la retroversión de la pelvis los codos ceden su flexión inicial y los brazos entran de forma automática en el juego del patrón cruzado(22). Una situación que revela la íntima relación existente entre los miembros inferiores y los superiores, y como las aferencias procedentes de una zona (pelvis) tienen un efecto sobre otras.

2. El braceo y la rotación tórax/pelvis.

En 2015 se publicó un trabajo, sin la publicidad mediática del anterior, que abordaba la misma cuestión desde una perspectiva diferente y más esclarecedora sobre la materia que nos ocupa. Bajo el título: Surprising trunk rotational capabilities in chimpanzees and implications for bipedal walking proficiency in early hominins,(24) tenía por objetivo conocer si la forma de caminar de australopitecus se acercaba más a la de un chimpancé erguido o a la de un Sapiens.

El-andar-de-los-chimpances-indica-que-Lucy-caminaba-mejor-de-lo-que-se-creiaMediante tecnología de análisis tridimensional del movimiento estudiaron los movimientos de rotación del tórax y la pelvis durante la marcha bípeda en humanos y erguida en chimpancés para disponer de un modelo comparativo que contrastar frente al modelo de marcha generado a partir de los fósiles disponibles de Australopitecus. La idea final era comprender mejor el proceso evolutivo de nuestra locomoción bípeda.

Mientras el estudio de Collins ofrece una obviedad como respuesta (forma parte integral de la economía de la marcha), el trabajo de Thompsom apunta al corazón de la cuestión: los movimientos de rotación tórax/pelvis, y por ende de la columna vertebral, como fuente generadora de los impulsos que provocan el movimiento pendular de los brazos. Un movimiento parcialmente activo, que a su vez, genera nuevos impulsos de retorno hacia la columna vertebral.

El resultado es una retroalimentación constante que explica, junto a otros factores, como es la alta concentración de tejido colágeno en la musculatura autóctona de la columna vertebral, la mínima energía empleada en el proceso.

andarmovilBloquear o alterar el penduleo de los brazos en la marcha, como hace el estudio de Collins, supone restar una pequeña parte de energía de retorno al ciclo rotatorio que se produce en la columna al caminar, lo que no impide que ésta continúe enviando sus impulsos hacia los brazos. Tan solo evita que este movimiento se exprese, del mismo modo que sucede cuando empleamos las manos mientras caminamos.

Esto explicaría por qué el gasto metabólico se incrementa un 12% con el bloqueo de los brazos en la marcha como refleja el estudio de Collins. Un mínimo coste que podemos asumir a cambio de las enormes ventajas que conlleva el uso de las manos durante la marcha (acarrear alimentos, comunicarnos o manejar un móvil).

2.1 Humanos & Chimpancé: Mismo patrón cruzado, rotaciones contrarias.

El contraste de los modelos de rotación pelvis/tórax entre chimpancé y hombre arrojaron datos hasta ahora desconocidos. A los investigadores no extrañó que los simios en su caminar erguidos dispongan del mismo patrón cruzado que tenemos los humanos, es decir, avanzan el brazo contrario a la pierna adelantada. Lo sorprendente es que mientras en el Sapiens, pelvis y tórax rotan en sentidos opuestos, en el chimpancé lo hacen en la misma dirección!!

rotacionpelvistorax

La pregunta que surge a continuación es obvia: ¿Cómo es posible que realicemos el mismo patrón bípedo cruzado realizando rotaciones opuestas entre tórax y pelvis? para responder a esta pregunta es necesario analizar el comportamiento de la columna vertebral.

2.2 La columna vertebral durante la marcha humana

Según el modelo de Thompsom, durante la marcha humana se produce un movimiento de rotación opuesto entre la pelvis y el tórax. De ello podría deducirse que existe un contragiro en la columna vertebral durante la marcha, pero esta situación tal vez no sea correcta.

img_helix3d_pelvic_rotationComo se ve en la imagen de la derecha, la hemipelvis correspondiente a la pierna que avanza rota hacia delante en el plano transversal. En esta situación parece que el sacro sigue la misma rotación de la pelvis.

Sin embargo, la investigación en esta materia (25) nos dice que el sacro no permanece inmóvil durante la marcha, sino que se diferencia del iliaco describiendo un movimiento de “crol”, nutando en el lado atrasado (cuya pierna inicia oscilación) y contranutando en el lado adelantado (cuya pierna inicia el apoyo monopodal) “abriendo” la articulación sacroiliaca. Por consiguiente, la cara ventral del sacro se orienta hacia la pierna de apoyo adelantada. La columna dorsal, mientras, gira con los cuerpos vertebrales orientados hacia el brazo que se mueve hacia delante.

rotacionesEl resultado es que en la fase de apoyo monopodal, a pesar de observarse una rotación contraria entre pelvis y tórax (flechas azules), paradojicamente, la columna vertebral dirige sus impulsos rotatorios en la misma dirección (flechas rojas). En cambio, durante la fase de apoyo bipodal el sacro se posiciona en el medio mientras la columna dorsal se encuentra girando, dando lugar al contragiro en la charnela dorso-lumbar.

2.3 ¿Qué sucede en el chimpancé que camina erguido? que se observa el mismo patrón cruzado, pero con la pelvis y el tórax girando en la misma dirección. ¿Cómo es posible que el mismo patrón cruzado de Sapiens y chimpancé sea producido por patrones de rotación opuestos entre pelvis y tórax?

pelvisPara responder a esta pregunta hay que tener presente que el modelo de Thompon solo considera un plano de movimiento: el transversal, olvidando que en la marcha erguida del chimpancé se producen en cada paso movimientos laterales del tronco en el plano frontal que no hacemos los humanos.

La causa de estas inclinaciones radica en la diferente anatomía de la pelvis primate, con unos iliacos orientados hacia atrás, en lugar de lateralmente como nosotros. Así, la disposición espacial de los estabilizadores de la pelvis en el plano frontal, como es el glúteo medio (flechas rojas), no permite mantener nivelada la pelvis en el plano frontal durante la fase de apoyo monopodal. El mecanismo compensatorio del chimpancé para evitar la caída de la pelvis hacia el lado opuesto es simple: inclinar el tronco sobre el lado del apoyo para mantenerse dentro de la base de sustentación (26).

ratacionchimpaEsta inclinación lateral del tronco explica la rotación del tórax en el mismo sentido de la pelvis (imagen dcha), ya que lleva aparejado biomecanicamente una orientación de las espinosas del lado inclinado, condicionando por tanto la rotación vertebral. Una compensación puntual que permite mantener el equilibrio y que carece de influencia sobre el movimiento pendular de los brazos. Así, durante el apoyo monopodal se produce una contra-rotación en la marcha erguida del chimpancé (flechas rojas) mientras que pelvis y tórax rotan en la misma dirección (flechas azules).

En otras palabras, el movimiento pendular de los brazos responde a un programa de locomoción global que prevalece a pesar de variaciones transitorias, como es la locomoción erguida de los chimpancés, (utilizada un 15% de su tiempo aprox), para la cual deben poner en juego mecanismos compensatorios ajenos a su locomoción cruzada natural.

2.4 El movimiento ondulatorio del eje axial como base del patrón cuadrúpedo.

marchas

La marcha humana un producto de la onda movediza. Tomada Wiemann

Nuestra marcha cruzada se corresponde, según los trabajos de Edwards(27), con la “onda movediza”, el mecanismo de locomoción utilizado originalmente por los peces basado en los movimientos ondulantes del eje axial.

Si se considera que las extremidades terrestres hicieron acto de presencia hace 270 millones de años (primeros anfibios), y los peces tienen una antigüedad de más de 500M.A, es deducible que el eje axial y la onda movediza es la base sobre la cual ha evolucionado la locomoción de la mayoría de los vertebrados terrestres.

En otras palabras, el eje axial constituye para todos los vertebrados el núcleo generador de los impulsos hacia las extremidades, también las superiores en nuestro caso. Una variable a considerar a la hora de valorar cómo los diferentes procedimientos terapéuticos abordan la rehabilitación de la marcha. Veamos una aproximación a este asunto.

3. Importancia del movimiento de los brazos en la neurorehabilitación de la marcha y el miembro superior.

hemipa.pngDiversos cuadros neurológicos (hemiparesias, esclerosis múltiple, TCE, Parkinon) cursan con un bloqueo o limitación del movimiento pendular de uno o los dos brazos en la marcha(17). La explicación más frecuente a este bloqueo suele ser la rigidez de toda la extremidad causada por la espasticidad. Además, la frecuente presencia de patología asociada en el hombro con limitación de la movilidad en toda la extremidad, tiene su reflejo sobre la columna dorsal con compensaciones en forma de excurvación/incurvación o  de cifosis/lordosis, o bien una combinación de ambos(28).

Como ya se ha mencionado anteriormente algunos trabajos han estudiado y comprobado el impacto de la afectación del brazo parético en la marcha. El uso de cabestrillos se ha comprobado que mejora el rendimiento de la marcha (18), pero se trata de una actividad paliativa, puesto que en lugar de dedicarse a mejorar la movilidad del brazo para integrarlo en la locomoción, la restringen. Es de suponer que un resultado similar se obtendría con la amputación.

nordicaDe hecho Hwang(29) comprobó que el uso del cabestrillo aunque mejora algunos parámetros en el lado afecto también limita otros en el lado sano como es la flexión de la rodilla. El uso de fármacos como la Toxina botulínica reduce la espasticidad, lo cual ha demostrado tener un efecto positivo sobre la velocidad de la marcha(30) y los rangos de movilidad de la rodilla y tobillo de la pierna afecta(31). A nivel de terapia física Punt(21) sugiere la conveniencia de exagerar la oscilación del brazo parético en procesos de neurorehabilitación ya que aumenta significativamente la estabilidad dinámica de la marcha humana.

En la linea apuntada por Punt, la participación activa de los brazos, como sucede en la marcha nórdica resulta significativamente más eficaz en todas las variables medidas (equilibrio, velocidad y resistencia) que solo marcha, como muestra un estudio de Kang(32)  con diseño ECA en 30 pacientes hemiparéticos.

LOKOMAT (1)

En el Lokomat los brazos permanecen estáticos

Luego resulta contradictorio que dispositivos robóticos empelados para la rehabilitación de la marcha como el Lokomat ignoren la participación de los brazos en la locomoción, centrando toda su intervención en la estimulación del 50% del patrón cuadrúpedo que esta presente en la marcha bípeda.

Quizá éste pueda ser un factor determinante por el cual una revisión sistemática de Swinnen(33) reveló que no está claro si estos dispositivos ofrecen mejores resultados que los reportados con otros métodos de rehabilitación de la marcha que tampoco consideran la movilidad de los brazos como parte integral de la marcha bípeda.

¿Hay otros métodos, además de la marcha nórdica, que consideren el uso de patrones cuadrúpedos en la rehabilitación de la marcha neurológica? Algunas metodologías han empleado el gateo como recurso, sin embargo, las imposibilidad de muchos pacientes para apoyar su brazo afecto desaconsejan esta idea por los evidentes riesgos de claudicación.

3.1 La locomoción refleja de Vojta: un acceso a los patrones cuadrúpedos.

En neurorehabilitación es conocido que para un paciente hemiparético es mucho más fácil caminar que gatear, principalmente por la afectación del miembro superior. Este motivo, unido al desconocimiento de la intima relación existente entre los patrones de la locomoción cuadrúpeda y la bípeda hacen ignorar en la rehabilitación estrategias terapéuticas en este sentido.

Sin embargo, existe una forma de abordar las deficiencias de la marcha bípeda desde los patrones cuadrúpedos, accesible para cualquier tipo de paciente sin la necesidad de exigir el sostenimiento de una postura inasumible para muchos pacientes como es la cuadrúpeda. Se trata de los patrones de la Locomoción refleja de Vojta.

3.2 La locomoción refleja y la marcha bípeda.

La Locomoción refleja consta de tres patrones innatos. En esta entrada voy a hablar de dos de ellos: La Reptación refleja (RR) y el Volteo reflejo (VR). Tanto la reptación refleja como el volteo reflejo son, con matices, patrones cuadrúpedos innatos, es decir, genéticos(34).

rr3La RR es un patrón de locomoción innato, global  y cruzado que parte de una postura determinada en decúbito prono con la cabeza girada hacia un lado, y se activa estimulando unas zonas concretas(34). Como resultado de esta activación se constituyen, de forma refleja, puntos de apoyo en una diagonal (tónica).  En concreto en el codo del lado al que mira la cara y el talón del lado contrario.

Las extremidades de la otra diagonal, (fásica) realizan un movimiento de avance. Este patrón reúne, con matices, las características de la locomoción cuadrúpeda descrita por Grillner para éstos(7), y ha sido estudiada comparativamente por Laufens(35) con la locomoción cuadrúpeda de otros mamíferos.

Imagen3En cambio, en el VR, la cuadrupedia se alcanza tras un proceso de transición que va desde el decúbito supino hasta el gateo con apoyos en manos y rodillas. Vojta también se refería a este patrón como gateo reflejo (34).

Pero lo que demuestra la íntima relación existente entre los patrones cuadrúpedos humanos: gateo y marcha de “oso” y los patrones cuadrúpedos reflejos descubiertos por Vojta: VR y RR, es su vinculación cinesiologica, es decir, contienen patrones parciales que son análogos a patrones del gateo, y a otros patrones de la ontogénesis desde el tercer trimestre hasta la marcha libre!!

Desde un punto de vista rehabilitador, uno de los aspectos más interesantes de los patrones cuadrúpedos que constituyen la locomoción refleja, es que a pesar de tener una cinesiología diferente en las extremidades a la locomoción bípeda, la comparten en patrones parciales, como es la pierna nucal de la RR y en la columna vertebral, incluida la articulación sacro-iliaca. Lo cual significa que tanto en la RR como en el gateo y en la fase monopodal de la marcha, la columna vertebral se extiende axialmente y gira en la misma dirección de forma alternante.

Es importante destacar que en la patología neurológica la capacidad de rotación libre de la columna vertebral hacia ambos lados, sobre todo en el segmento dorsal, se encuentra limitada o bloqueada. Si tenemos en cuenta que el movimiento pendular de los brazos en la marcha depende de los impulsos rotatorios que genera la columna vertebral podemos hacernos una idea de la importancia de actuar sobre la extensión axial y la rotación libre de la columna.

Además, la RR comparte con el gateo cruzado (2 ptos de apoyo) los mismos patrones de diferenciación del Core y buena parte de los juegos musculares que participan en la fase monopodal de la marcha, tal como refleja la imagen tomada de mi Post anterior sobre esta materia.

2ptos

Vojta lo expresaba así:

“Los patrones de la locomoción refleja contienen todos los patrones parciales que son decisivos y necesarios para la locomoción bípeda.” Vojta. El Principio Vojta, pag 18

Tanto la neurofisiología como los trabajos clínicos publicados hasta la fecha apoyan la relación entre los patrones cuadrúpedos de la locomoción refleja y la marcha bípeda (36-38). En este sentido Laufens(39) comprobó dicha vinculación en un estudio con pacientes con esclerosis múltiple, donde la inclusión de 20 minutos de terapia Vojta entre dos ciclos de marcha de 7 minutos (en tapiz rodante) en 3 sesiones repartidas en 21 días, mejora significativamente las variables medidas: dobla la distancia recorrida e incrementa la velocidad y la longitud del paso. Sin embargo, la evidencia clínica en esta materia aún es insuficiente, por lo que son necesarios nuevos estudios que continúen con esta linea de investigación.

4. Consideraciones finales

De lo expuesto en este Post podemos extraer dos axiomas que pueden ser de utilidad en la neurorehabilitación del movimiento de los brazos en la marcha.

Primero: la neurofisiología espinal del control motor de la locomoción bípeda refleja que nos comportamos esencialmente como animales cuadrúpedos, por tanto el abordaje terapéutico debería tener muy presente el empleo de patrones de locomoción cuadrúpedos. La Locomoción refleja de Vojta es una metodología que trabaja en esa dirección.

Segundo: La abolición o disfunción de las aferencias procedentes de una extremidad afectada por un daño neurológico tiene un impacto negativo sobre el patrón global de la marcha, del mismo modo que las aferencias normales de una extremidad contribuyen a la coordinación global de las otras extremidades.

Para finalizar esta entrada, a la luz de la evidencia, podemos responder a la pregunta que encabeza este artículo:

¿Por que movemos lo brazos al caminar? porque somos animales que funcionamos con circuitos espinales similares a los cuadrúpedos, y muy próximos a otros primates. En este contexto, el movimiento de los brazos procede de los impulsos rotatorios generados desde la columna vertebral al caminar. Impulsos transmitidos a las extremidades que a su vez, retroalimentan a la columna.

No se trata de una reliquia inútil de la evolución, si no que pertenece a la naturaleza misma de la locomoción bípeda, cuya base filogenética se encuentra en la onda movediza de los primeros anfibios.

Tampoco se trata de una cuestión de eficiencia energética, ya que nuestra locomoción por automática e innata es eficiente en sí misma. Los chimpancés cuando caminan erguidos realizan el mismo movimiento pendular de los brazos en coordinación con las piernas que hacemos nosotros. Y es el mismo patrón que usan cuando se desplazan como cuadrúpedos, “casualmente” el mismo que empleamos nosotros cuando gateamos. Se trata pues de un producto de la evolución, sí… como toda la vida que nos rodea y de la que formamos parte.

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Acerca de Evolución humana y Terapia Vojta

Este Blog nace de la fusión de dos materias aparentemente independientes: La evolución de nuestra especie y la terapia Vojta en calidad de contenedor de los "fósiles" de la función motriz, como son los patrones de Locomoción Refleja descubiertos por Vojta. Contemplar estos patrones bajo el prisma de la evolución, y viceversa, constituye el propósito de este Blog.
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