¿Cómo abordamos la puesta en pie en nuestros pacientes neurológicos?

Dentro de las actividades terapéuticas más utilizadas en la rehabilitación de un paciente adulto que ha sufrido una hemiparesia es el que se refiere al entrenamiento de ponerse de pie desde sentado al borde la cama o camilla.

bobath (1).

El ejercicio parece simple pero encierra su complejidad, ya que no solo se trata de ayudar, o mejor dicho de facilitar que el paciente se ponga de pie, sino de hacerlo de una forma fisiológica, es decir, normal. Muchos pacientes hemiparéticos se ponen de pie por sí mismos desde pocos días tras el ictus, pero lo hacen de forma asimétrica apoyándose sobre su pierna sana.

Incluso un porcentaje de pacientes empujan con su pierna sana hacia el lado afecto, que no puede sujetarse haciendo muy difícil mantenerse en pie.

bipe2En la terapia, el abordaje de esta actividad puede ser muy variado en cuanto a las ayudas terapéuticas, que son presas desde las cuales el terapeuta ofrece  «información» al Sistema Nervioso Central (SNC) del paciente. Así, tendremos diferentes posiciones del terapeuta en relación con el paciente (sentado en frente, a su lado o incluso con la ayuda de otro terapeuta) y diferentes zonas claves donde el terapeuta colorará sus manos con el objeto de aumentar la calidad de las aferencias que necesita el paciente para organizar mejor su postura y las diferentes fases de este complejo movimiento de una forma más normal (1).

Además es importante señalar que la actividad no tiene en muchas ocasiones la finalidad de alcanzar la bipedestación en sí misma, si no la de regular movimientos selectivos que participan en esta actividad y normalizar el tono postural para que se pueda ejecutar posteriormente con mayor normalidad. En otras palabras, la preparación del control postural previo a la ejecución del movimiento. Recuerden la máxima del fisiólogo Rudolf Magnus que promunció a principios del siglo XX, y que hoy sigue estando en plena vigencia: La postura sigue al movimiento como una sombra.

Pero de las diferentes facetas que presenta este ejercicio me interesa enfocar la atención sobre su aspecto finalista: la facilitación a bipedestación apoyando sobre ambos pies más o menos simetricos y sin apoyo de los miembros superiores.

Desde este punto de vista la pregunta sería: ¿la madurez del SNC del paciente hemiparético es la adecuada para la realización de este ejercicio?

La ontogénesis como herramienta diagnóstica de la madurez del SNC

¿Cómo y cuando aprendemos a ponernos de pie en la ontogénesis? 

Sucede a finales del tercer trimestre y lo hacemos utilizando los brazos para tirar del cuerpo hacia arriba usando un patrón cuadrúpedo cruzado similar al que usa el niño cuando gatea, pero en la vertical (2).

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Puesta en pie del tercer trimestre

Entonces la retroversión de la pelvis, disponible desde el tercer mes, se hace necesaria para mantener enderezada la pelvis sobre la cabeza femoral del lado de la rodilla apoyada mientras flexiona la otra cadera para apoyar el pie. No obstante, con los primeros pasos es posible ver una pérdida transitoria de esta retroversión, ya que su SNC necesitará un período de ajuste, variable en cada niño, en los mecanismos de enderezamiento para organizarse en un patrón de lococomoción que ha perdido las extremidades superiores como órganos de apoyo.

Aproximadamente un trimestre más adelante de verticalizarse traccionando de sus brazos, aparece otra modalidad de ponerse en pie que se relaciona parcialmente con una postura conocida como postura del oso,  consistente en mantenerse en una cuadrupedia con apoyos sobre manos y pies. A algunos niños les gusta desplazarse de este modo, además, o en lugar de gatear, ya que utilizan el mismo patrón cruzado.

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Progresión de puesta en pie desde el patrón de oso.

La puesta en pie que procede desde la posición de oso, y que a su vez viene del gateo o la sedestación, se alcanza cuando el niño con ambas manos en el suelo apoya primero un pie, y después el otro, impulsándose hacia la vertical desplazando la pelvis hacia atrás para liberar las manos y erguirse.

 Esta sería la forma de ponerse de pie que mayor relación podríamos encontrar con el ejercicio de puesta en pie que vemos trabajar con los pacientes neurológicos adultos, ya que ambos pies estan simétricos y el vector de locomoción es igualmente vertical. En cuanto a su aparición, se da coincidiendo con la marcha entre eldescarga (38) 4º y 5º trimestre (2).

A medida que práctican este movimiento se observa como son capaces de acortar el proceso liberando puntos de apoyo  (sobre todo si tienen alguna de sus manos ocupadas con algún objeto), enderezándose a la vertical desde un apoyo en una mano y otro en un pie, de forma cruzada.

¿Y cuando aparece por primera vez en la ontogenesis la puesta en pie sin apoyo de los brazos, como actividad análoga a la que solicitamos al paciente adulto  en este ejercicio?

images (73)Pues sorpréndanse! En el entorno de un trimestre después de comenzar a caminar, entre el 5º y 6º trimestre, lo cual implica que caminar es un requisito previo a incorporarse de esta forma hacia la bipedestación con la que trabajamos con los pacientes (2).

O dicho de otro modo: caminar (para niños y adultos) es más sencillo que ponernos de pie sin la ayuda de los miembros superiores, ya que supone soportar todo el peso del cuerpo durante el enderezamiento sobre un solo pie (2). Más o menos lo que hace el paciente hemiparético cuando se pone de pie apoyándose sobre su pie sano. Luego sabemos que dispone de este patrón, pero solamente en un lado! Para los pacientes que se ponen en pie apoyándose principalmente en su lado sano significa que este patrón todavía no esta al alcance de sus posibilidades en el lado afecto.

¿Presentan estas tres formas de ponerse en pie el mismo grado de complejidad, en cuanto al control postural?

Evidentemetne no. Si ahora pensamos en nosotros mismos sentados en el suelo de un parque y queremos ponernos de pie ¿qué estrategia piensan que utilizaríamos? Con todos los patrones ontogenéticos a nuestra disposición dependerá del grado de esfuerzo que estemos dispuestos a hacer.

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Puesta en pie con apoyo de una mano correspondiente al patrón de oso

Así, si nos encontramos con energía problamente no usemos las manos, pero lo más probable es que apoyásemos una o las dos manos en el suelo como ayuda antes de erguirnos (usando un patrón parcial de puesta en pie del patrón del oso). Pero si realmente queremos hacerlo más fácil buscaremos una mano amiga que nos sirba de apoyo para traccionar hacia la vertical.

¿Cuantas personas mayores ven sentadas en el suelo de un parque? Pocas, verdad? no se trata solo de la flexibilidad necesaria para mantener dicha situación, sino de la complejidad y control de los patrones

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Patrón idéntico al futbolista de arriba

implicados en sentarse y levantarse desde el suelo.

Es verdad que este ejerccio se plantea en la terapia desde la sedestación y no desde el suelo, y por tanto, desde nuestro punto de vista puede parecer asumible plantearlo sin apoyos en los brazos, pero si consideramos que la patología coloca al paciente en una clara desventaja, este ejercicio puede ser tan costoso para el paciente hacerlo desde sentado, como para una persona sana (mayor y sedentaria) hacerlo desde el suelo sin apoyo de los brazos.

Tomando como referencia la secuencia ontogenética de la puesta en pie graduada en niveles crecientes de complejidad, ¿tendría sentido comenzar esta actividad en sus etapas iniciales correspondientes a un bebe de 9 meses en un paciente adulto hecho y derecho?

No se trata de una cuestión de edad, sino de la madurez del SNC. Cuando acontece un daño cerebral, la madurez motriz resultante se expresa a través del control de la postura y el movimiento. El profesor Henner lo resumía así: Cada movimiento es la expresión del SNC.

Y tanto la postura como los movimientos que expresa un paciente hemiparético reflejan la situación de madurez de su SNC con patrones que en su lado afecto están, sin lugar a dudas, por debajo de esos 9 meses de edad en la calidad de los patrones motores.

Por ello, si trabajamos la puesta en pie sin tener un punto de apoyo en la extremidad superior estamos solicitando al paciente un grado de madurez y coordinación neural lejos de su alcance; y el resultado suele ser un ejercicio de frustración. Disponer de un punto de apoyo en la extremidad superior, como puede ser en un codo o la mano,  no debemos entenderlo como un «atajo», sino como una orientación fisiológica al SNC para la diferenciación de la función muscular que esta ausente en el lado parético.

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Puesta en pie con apoyo de ambos MS similar al patron de los 9 meses

Con un punto (o dos) de apoyo en la extremidad superior durante este ejerccio, la musculatura abdominal dispone de un vector craneal bien definido para que la pelvis pueda sostenerse en retroversión. Esto lo podemos ver en la ontogénesis a finales del tercer trimestre, y permance disponible durante toda la vida(3).

Asimetría & simetría en los apoyos: lo importante es la diferenciación muscular.

bipeEs frecuente observar que durante este ejercicio se solicite al paciente sujetar su mano parética con la sana manteniendo los dedos entrelazados. La intención es integrar en la acción al lado afecto e inhibir reacciones anormales. También podemos ver los brazos del paciente colocados sobre los hombros del terapeuta, o también podemos indicarle que sitúe las manos entrelazas sobre una banqueta, o que sigua nuestra propia mano con la idea de marcarle una dirección al movimiento del tronco en el proceso de incorporarse a bipedestación.

No se debe confunir ninguna de estas actividades con un verdadero apoyo de los miembros superiores, ya que en ningún momento los brazos son un punto de apoyo, lo que implicaría un cambio en la dirección de la contracción muscular, es decir, los brazos traccionando del tronco. Esto es lo que conocemos como diferenciación muscular, donde los músculos puedan trabajar con distintos vectores de dirección.

Ante esta situación es común contra-argumentar que la tracción que podría hacer el paciente de su brazo sano para incorporarse aumentaría la asimetría y el patrón extensor en el tronco. Este hecho lo que revela en sí, es la dificultad para hacer efectiva dicha diferenciación: el tronco tira del brazo en lugar de hacerlo al revés.

La posición simétrica de los pies en este ejercico nos sitúa en un patrón más maduro desde el enfoque ontogenético (4º a 5º trimestre), que el del 3º trimestre, puesto que al liberar las manos del apoyo en la posición del oso, se exige un mayor grado de diferenciación muscular del tren superior respecto al tren inferior. En el patrón del 3º trimestre la diferenciación muscular se realiza por cadenas oblicuas (tónica de apoyo y fásica de movimiento)  disponibles para el niño antes de verticalizarse (3).

Pero la diferenciación muscular más compleja de todas es la que supone ponerse en pie sin ningún tipo de apoyo de los miembros superiores, donde no solo existe una enorme diferenciación entre el tren superior e inferior, sino además entre una pierna y la otra, (asimétricas en la posición de caballero) y en la musculatura intrínseca del pie de apoyo, lo que además, supone necesariamente que la musculatura abdominal y espinal se encuentren fuertemente diferenciadas (3).

Por tanto, la asimetría o la simetría en los apoyos con la diferenciación muscular correspondiente es la clave en la motricidad normal y por tanto también para este patrón, tanto en sus inicios con apoyo de los dos brazos, como en su madurez, sin apoyo de los brazos, y ambos los tendremos disponibles durante toda la vida.

Entonces ¿Por qué utilizar el patrón hacia la bipedestación, más maduro y que exige mayor grado de diferenciación muscular?

Si seguimos la pauta del movimiento normal éste solo puede estar fundamentado en las programaciones genéticas universales que son comunes a nuestra especie y que se expresan en la ontogénesis, donde el orden de algunas secuencias no estan sujetas a variación. En el caso de la puesta en pie, el uso de los brazos, sea tracionando de ellos, o a partir de su apoyo en el suelo antecede a la puesta en pie sin apoyo de los brazos en al menos un trimestre (3). Un periodo enorme desde el punto de vista de la maduración del SNC y que se expresa en una diferencia esencial: el control postural del tronco en la vertical sin la participación de los miembros superiores.

Cuando se trabaja la puesta en pie con pacientes adultos sin apoyo de los miembros superiores se esta exigiendo al SNC del paciente un grado de madurez más alto que el correspondiente al de la marcha libre normal!!

¿Qué se puede proponer desde un enfoque del movimiento basado en el neuro-desarrollo?

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Hemiplejico izq incorporándose usando el patrón del 3 trimestre

Es evidente que no resulta factible proponer a un paciente adulto hemiparético que se ponga de pie desde el suelo traccionando de los brazos. Pero esta circunstancia puede facilmente adapatarse a la situacion del paciente ofreciéndole en la posición sentada una superfcie (como puede ser un palo) donde se pueda apoyar al menos una de sus extremidades superiores para traccionar del cuerpo hacia arriba análogo al patrón del 3 trimestre.

El uso de ayudas técnicas puede ser una interesante aportación en el entrenamiento de la puesta en pie, donde el paciente pueda traccionar  de sus brazos, ofreciendo con ello un punto de apoyo para la musculatura abobathbdominal.

Llama la atención que entre las razones empleadas por las autoras de la obra Concepto Bobath (4) para el uso de estos dispositivos, no figuran en ningún momento la ontogenesis del enderezamiento. Es decir, saben que funciona, pero no la causa.

Tal vez la razón de ingnorar la ontogénesis se encuentre en un abordaje de este patrón desde la madurez, y el sesgo que supone integrar en su análisis una posición de partida desde una silla, un elemento que responde a una cultura concreta (la occidental) sin ninguna conexión con nuestra biología.

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Modelo de referencia normal para el patrón de la puesta en pie desde silla. Extratído de Concept Bobath

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Puesta en pie con apoyo de ambas manos análogo al patrón de oso.

Otra opcción interesante es buscar el apoyo de ambas manos en el proceso a la verticalización, siguiendo un patrón análogo al de la puesta en pie, y que recuerda en sus contenidos cinesiológicos al patrón de la posición de oso.

Eso sí, en todo momento la pelvis debería activarse en retroversión, tanto al inicio del movimiento, cuando la pelvis se dirige hacia delante (sí, he dicho bien, mantenerse en retroversión cuando la pelvis gira sobre las caderas hacia delante) como si continuamos con el ejercicio hacia la bipedestación.

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Paciente activando la retroversión pélvica con apoyo de miembros superiores

Teniendo en cuenta los contenidos cinesiológicos de la verticalización (que podemos observar en la ontogénesis) sería posible diseñar actividades y ejercicios acordes al grado de madurez motriz que presenta cada paciente adulto.

Vladimir Janda lo expresaba de este modo: Cada posición del desarrollo ontogenético es una posición para ejercitarse (en la edad adulta).

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Imagen de portada del master de Fisioterapia neurológica de la UEM

En ésta otra imagen de la actividad correspondiente de la puesta en pie (pelota amarilla) se observa como el terapeuta facilita el movimento de flexión de la pelvis hacia delante en lo que podría interpretarse como un movimiento de anteversión.

Sin embargo, al mismo tiempo facilita la extensión axial de la columna con su brazo y antebrazo derecho. Este movimiento de la pelvis sosteniendo la lordosis lumbar desde el punto de vista biomecánico, es una RETROVERSION, y NO anteversión. Como en el caso anterior, la pelvis gira (sostenida en retroversión) sobre las caderas hacia delante .  (ver entrada: https://terapiavojtayevolucion.wordpress.com/2016/06/25/la-anteversion-y-retroversion-pelvica-desde-una-perspectiva-evolutiva/

Pero ¿es posible definir el movimiento de la pelvis que se observa en esta imagen como retroversión, cuando a todas luces parece un movimiento de anteversión? a fin de cuentas, se trata claramente de un movimiento de la pelvis hacia delante. Dada la evidencia de este hecho ¿tiene sentido esta discusión? Importa y mucho, por qué afecta al modo en que pensamos sobre la biomecánica de la pelvis y sus interacciones globales con las extremidades. Importa, porque el concepto de anteversión va ligado en nuestra ontogenesis del enderezamiento a cifosis lumbar con rotación interna de las caderas, (Kpandji (5) y Vojta (2-3)), o bien a su contrario: hiperlordosis lumbar. Ninguno de estos aspectos puede apreciarse en la imagen.

Siguiendo con el análisis de la foto,  vemos además, que en el miembro superior el paciente mantiene un punto de apoyo dinámico sobre la pelota (ya que se trata de un elemento inestable), pero con los antebrazos en posición neutra, lo cual confiere tres características al ejercicio: (1º) posiciona los hombros en rotación externa, contribuyendo a la extensión del tronco y estabiliza el cinturón escapular; (2º) impide un apoyo o tracción desde las manos que podría provocar un incremento de la sinergía flexora; y (3º) la pelvis dispone de un punto de apoyo dinámico en el miembro superior para activar la musculatura abdominal en sentido craneal facilitando con ello la retroversión de la pelvis.

Un ejercicio impecable ejecutado desde el concepto Bobath con un paciente que podríamos suponer una afectación izquierda por el lugar donde se sitúa el terapeuta, aunque en lo que podemos ver en esta imagen el sujeto no presenta aparentemente compensación alguna, lo que podría hacernos suponer que se trata de un sujeto sin patología.

Desde el punto de vista ontogenético, se deduce que estamos ante el entrenamiento de la puesta en pie en un nivel situado a caballo entre la posición de oso, por el apoyo de los MS, y la puesta en pie sin apoyo de los brazos del 6º trimestre, porque la carga se sitúa principalmente en los MI.

El conocimiento de la ontogénesis postural nos permite ser consciente del grado de madurez motriz que presenta el paciente, seleccionando en consecuencia, la forma de enfocar una actividad acorde a su situación neurofuncional.

El principio Vojta en la puesta en pie

¿Cómo enfoca el trabajo de los contenidos cinesiologicos de este ejercicio desde la terapia Vojta?

Como ya se ha dicho, el patrón de la puesta en pie es un patrón cuadrúpedo cruzado expresado en la vertical. La Locomoción refleja dispone de dos patrones que responden a dichos contenidos: la reptación refleja (RR) y el volteo reflejo (VR), solo que este último siendo un patrón igualmente cuadrúpedo tiene un vector de locomoción lateral y menos contenidos de enderezamiento (6).

Con esta idea necesitaríamos activar un patrón reflejo que tuviese contenidos cinesiologicos similares con el patrón de la puesta pie. La reptación refleja se trata de un patrón de locomoción cuadrúpedo y cruzado, esto es, con una diagonal tónica de apoyo y otra fásica, tal y como pasa en el patrón de la puesta en pie. Además la RR tiene un vector de locomoción en sentido craneal en la horizontal, coincidiendo con el vector craneal de la puesta en pie, aunque éste lo haga en la vertical (3).

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Patrón de locomoción de la Reptación refleja

Estos elementos hacen de la RR un patrón de trabajo válido para activarlo en un paciente adulto cuyo objetivo sea conseguir una puesta en pie más normal.

La 1º posición

Pero además la Locomoción refleja dispone de otro patrón cuyo vector de locomoción

146v31n04-13140054fig4

Posición de partida de la 1ª Posición con zonas dhttps://wordpress.com/post/terapiavojtayevolucion.wordpress.com/13822e estimulación

se dirije hacia arriba y delante: se trata del patrón de la 1ª posición. Se diferencia de la reptación refleja en la posición simétrica de ambas piernas en máxima flexión y en sus contenidos cinesiológicos en el miembro inferior.

 ¿Se trata enconces de un patrón simétrico? No, ya que el apoyo en el miembro superior (como en la RR), esta en un solo lado y la cabeza rotada hacia ese mismo lado. Además, a pesar de tener las piernas simétricas la respuesta ciensiológica de cada uno de los pies esta claramemte diferenciada, lo que implica que la función muscular activada no es la misma en ambas extremidades.

Si comparamos los contenidos cinesiológicos del patrón reflejo de la 1ª posición con los contenidos cinesiologicos de las tres formas de ponerse en pie que vemos en la ontogénesis:

  • 1º. Traccionando de los brazos y vector de locomoción vertical: Final del 3º trimestre.
  • 2º. Desde apoyo de manos y pies y vector vertical (postura del oso). 4º-5º trimestre.
  • 3º. Sin apoyo de los brazos y vector hacia arriba y delante. 5º-6º trimestre:

La pregunta sería ¿con cual de ellos tiene mayor vinculación este patrón?

1posicion

Activación de la extensión axial como requisito para la retroversión pélvica

Para responder a esta pregunta antes hay que considerar los contenidos cinesiológicos de la 1ª posición, los cuales tienen elementos parciales de los tres tipos de puesta en pie, pero en mayor proporción de los dos últimos.

Dinámica refleja del patrón de la 1ª posición:

Comienza con un triple apoyo: ambas piernas y un codo (facial) continuando hacia la posición cuadrúpeda (manos y rodillas) con la retroversión de la pelvis activada a través de la extensión axial de la columna (ver secuencia de fotos izq) como condición necesaria para el posterior enderezamiento del tronco sobre la pelvis, y la pelvis sobre las caderas.

1 posicion

Dinámica del patrón de la 1º Posición

Una vez alcanzada la posición cuadrúpeda, se produce una diferenciación de las piernas, flexionando una de las caderas hasta apoyar el pie. Hasta aquí la analogía se corresponde en la ontogénesis con el patrón de la puesta en pie desde la postura del oso (4º-5º trimestre), aunque a diferencia de éste, el vector de locomoción es hacia arriba y delante.

El siguiente paso es el enderezamiento del tronco, liberando las manos del apoyo (posición de caballero) para a continuación alcanzar la bipedestación con los pies  asimétricos, es decir dando un paso hacia delante. Esta fase donde las manos se despegan del plano se corresponde en la ontogénesis con el patrón de la puesta en pie sin ayuda de los brazos (5º-6º trimestre) con un vector de locomoción hacia arriba y delante (fotos derecha) .

¿Es necesario activar el complejo de locomoción completamente para trabajar todos los contenidos cinesiologicos de la puesta en pie?

No, ya que la aplicación de resistencia al movimiento fásico en la misma posición de partida de la 1ª Posición, (una vez activada por medio de la estimulación de las zonas), provoca la impresión de los juegos musculares que intervienen en todo el proceso de la puesta en pie. La ventaja de esta  intervención es que no exige al paciente el sostenimiento de posturas que no es capaz de asumir normalmente, poniendo en juego mecanismos de compensación.

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Posiciones de entrada al patrón según Vojta

Sin embargo, cuando en un paciente buscamos la activación de juegos musculares en determinados momentos angulares para esta acción de la puesta en pie, es posible entrar en el patrón en ese instante del proceso, sin tener que arrancar todo el complejo desde la posicion de partida (1ª posición). Para ello, Vojta  planteó una fragmentación de todo el patrón en 6 partes, otorgando a cada una de ellas una posición de partida a efectos de obtener un mayor aprovechamiento terapéutico (3).

Consideraciones finales

La actividad terapéutica de trabajar en pacientes neurológicos la puesta en pie desde sedestación, es un ejerccio muy complejo que exige del paciente un alto grado de coordinación neuro-muscular. Esta actividad tiene como objeto regular el tono postural proporcionando al SNC del paciente la información necesaria para ejecutar este movimiento de forma más normal. Sin embargo, todo apunta a un diseño de esta actividad basada en el movimiento normal maduro del adulto, desvinculada de los procesos motores precursores de la misma: la ontogénesis postural.

Cuando aparece un daño cerebral la madurez motora del paciente adulto sufre una involución y por tanto, cobra sentido enfocar su rehabilitación desde los principios de la ontogenesis del enderezamiento, donde aparecieron por primera vez los comportamientos motrices que empleamos durante toda la vida. Si bien existe evidencia de que la neuroplasticidad nos permite proponer actividades complejas forzando con ello la aparacición de nuevas conexiones sinápticas(7), éstas también deben estar reguladas de tal forma que puedan estar al alcance del grado de madurez motora de los pacientes.

Teniendo los principios de la ontogenesis en cuenta es posible abordar esta actividad desde diferentes conceptos terapéuticos.  El concepto Bobath es la muestra más conocida de ello, a pesar de que en su bibliografía de referencia(4,8), cargada de alusiones a la neurofisiología, no consta entre sus fundamentos los principios de la ontogénesis universal, sobre la cual se asienta cualquier forma de movimiento normal en nuestra especie.

El principio Vojta aborda esta actividad desde la activación de los patrones de Locomoción refleja, cuyos contenidos cinesiológicos guardan una estrecha relación con aquellos que podemos observar en la ontogénesis del enderezamiento. Aunque la experiencia clínica, y algunos trabajos científicos  (9-17) apuntan que esta es una línea de trabajo acertada, la ausencia de estudios comparativos con mayor nivel de evidencia no permite afirmar aún que su aplicación tenga beneficios superiores a otros métodos.

Bibliografia

  1. Stokes M, Stack. (2011). Fisioterapia en Rehabilitación Neurológica. Elsevier España.
  2. Vaclav Vojta, Edith Schweizer. El descubrimiento de la motricidad ideal, 2011. Morata
  3. Vaclav Vojta. Alteraciones motoras cerebrales infantiles. 1991.Paideia
  4. Sue Raine, Linzi Meadows, Mary Lynch-Ellerington. (2009) Bobath Concept: Theory and Clinical Practice in Neurological Rehabilitation. Wiley-Blackwell
  5. Kapandji, A. I. (2006). Fisiología articular, Tomo 3, Editorial Médica Panamericana.
  6. Vaclav Vojta, Annegret Peters. El principio Vojta. 1992. Springer Verlag-Iberica
  7. Anne Shumway-Cook, Marjorie H. Woollacott. (1995). Control Motor. Williams & Wilkins.
  8. Paeth, B. (2006). Experiencias con el Concepto Bobath. España: Panamericana.
  9. Perales L, Pérez AM, Atim MA, Varela E. Efecto de la terapia Vojta en la rehabilitación de la marcha en dos pacientes adultos con dano˜ cerebral adquirido en fase tardía. Fisioterapia. 2009;31:151—62
  10. Backstrom B. Vojta self-training: experiences of six neurologically impaired people. Physiotherapy. 2000;86(11):567-74.
  11. Husárová, R. The vojta approach in adult patients. Rehabilitacia. 2005;42(3).
  12. Laufens, G, Jügelt, E, Poltz, W, Reimann G G. Ablauf und Erfolg einer Vojta Physiotherapie an ausgewählten MS-Patienten. Verhandlungen der Deutschen Gesellschaft für Neurologie. 1991;6:230-1.
  13. Sánchez de Muniain P. Rehabilitación de la parálisis cerebral mediante la locomoción refleja. Su efecto sobre la función de prensión manual. [Tesis doctoral]. Madrid: Univ Complutense, Facultad de Medicina, Departamento de Medicina Física y Rehabilitación; 1992.
  14. Laufens G, Reimann G., Poltz W., Schmiegelt F.: Behandlunserfolge und Bedingungen der VojtaPhysio-Therapie bei MS-Patienten. (Exito en el tratamiento y condiciones de la fisioterapia Vojta en pacientes con esclerosis multiple) Krankengymnastik 4, 1996. 518-532.
  15. Perales-López L, Fernández-Acenero M.J. ¿Es transferible la terapia de locomoción refleja a una plataforma de teleneurorrehabilitación en el tratamiento del paciente adulto? Rehabilitación . 2013;47(4):205-212
  16. Pavlu D, Véle F, HavlíˇckováL . Electromyography and kinesiological analysis of Vojta s therapeutical principle. Rehab Fyzil. 2000;7:34-9.
  17. Hok, P. Hluštík, M. Kutín, J. Opavský, A. Grambal, Z. Tüdös et al. Changes in brain activation after therapeutic stimulation using Vojta therapy: Controlled study. Clinical Neurophisiology. 2014. (125): e25-e42

Acerca de Evolución humana y Terapia Vojta

Este Blog nace de la fusión de dos materias aparentemente independientes: La evolución de nuestra especie y la terapia Vojta en calidad de contenedor de los "fósiles" de la función motriz, como son los patrones de Locomoción Refleja descubiertos por Vojta. Contemplar estos patrones bajo el prisma de la evolución, y viceversa, constituye el propósito de este Blog.
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2 respuestas a ¿Cómo abordamos la puesta en pie en nuestros pacientes neurológicos?

  1. Jose Mª Martín dijo:

    Interesante reflexión Luis, sin saber de donde venimos, «ontogénesis», no podemos saber a donde vamos, ni lo que queremos que logren nuestros pacientes.

    Me gusta

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