La anteversión y retroversión pélvica, desde una perspectiva evolutiva. Implicaciones en la locomoción y función de la mano.

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Desde el punto de vista biomecánico parece una cuestión simple. La anteversión se define como el desplazamiento hacia delante de la pelvis en el plano sagital y la retroversión hacia atrás, tomando la cadera como eje de giro.

La anteversión incrementará la lordosis lumbar; y la retroversión tendrá un efecto rectificando la lordosis lumbar.

¿Cual es la posición neutra?

Se acepta que la posición neutra es cuando se mantiene la curva natural de la zona lumbar donde las espinas ilíacas antero-superiores y la sínfisis púbica, están alineados en el mismo plano.

 

Si este es el concepto que tiene de la anteversión y la retrovesión pélvica y prefiere no complicarse la vida le recomiendo que no continúe leyendo este trabajo.

Si decide continuar, es necesario comenzar planteando unas preguntas a modo de guión:

  1. ¿Qué dice Kapandji sobre la ante y la retroversión pélvica?
  2. ¿Cómo evolucionó la columna lumbar y la retroversión en nuestros antepasados?
  3. ¿Nacemos con la capacidad para realizar los movimientos de ante y retroversión? 
  4. ¿Cuando y cómo  aparecen los movimientos de ante y retroversión?
  5. ¿Qué dice la Locomoción refleja de Vojta sobre la ante y retrovesión pélvica ?
  6. ¿Sabrías reconocer la diferencia real entre ante y retroversión?
  7.  ¿Qué afecta más a la retroversión de la pélvis: Hiperlordosis o cifosis lumbar?
  8. ¿Existe relación filogenética entre la retroversión pélvica y la función de la mano? 
  9. ¿Qué transferencia tiene este enfoque evolutivo a la fisioterapia?
  10. ¿Cómo aborda la terapia Vojta esta  situación?                                        

Las preguntas planteadas serán el hilo conductor de este Post cuyas respuestas, fundamentadas en nuestra evolución y el conocimiento actual de la materia,  darán lugar a una cadena de conclusiones o axiomas. De este modo, en el texto se irán intercalando preguntas y sus axiomas derivados.


1ª PREGUNTA:

¿Qué dice Kapandji sobre estos movimientos?

Kapandji vincula los movimientos pélvicos en relación a la situación de la columna lumbar y su evolución en la filogénesis (nuestra historia evolutiva como especie); y la ontogénesis postural (nuestro propio desarrollo hasta alcanzar la madurez motriz) (1).

Primera parte. Sobre su derivada filogenética, kapandji dice:

                       Durante la filogenesis, es decir en el transcurso de la evolución de la especie humana a partir de los prehominidos, el paso de la cuadrupedia a la bipedestación indujo al enderezamiento y después a la inversión de la curva lumbar, inicialmente concava hacia delante; de este modo apareció la lordosis lumbar cóncava hacia atrás.

De hecho, la retroversión pélvica no “absorbió” en su totalidad el ángulo de enderezamiento del tronco: persiste cierto ángulo que la curva del raquis lumbar debe anular. Así se explica esta lordosis lumbar que, por otra parte, varía según los individuos, dependiendo del grado de anteversión o de retroversión de la pelvis.

¿Qué conclusiones o axiomas podemos obtener de este párrafo de Kapandji?

1ª AXIOMA

La lordosis lumbar es una consecuencia directa de la retroversión pélvica. 

Es decir, la pelvis en su excursión hacia dorsal (retroversión), a lo largo de la evolución, se “quedó corta”, dejando la pelvis ligeramente inclinada hacia evolucin-62-728delante, por lo que las últimas vertebras lumbares quedaron proyectadas igualmente hacia delante, y con ellas el tronco. El déficit de enderezamiento del tronco en la vertical fue resuelto por nuestros ancestros bípedos con una doble extensión: la que supuso la inversión de la curva lumbar en sentido inverso, es decir, hacia atrás, creando la lordosis lumbar y con la amplitud en la extensión de la cadera (2).

Si la lordosis es una característica propia de nuestra especie derivada de la retrovesión pélvica también lo es su exceso: la hiperlordosis, solo que en este caso implica anteversión, la cual tiene un carácter multifactorial donde prima el fenotipo de la pelvis (variable genética), el sexo, o  la debilidad muscular de los retroversores entre otros (3).

La excepción: ¿es compatible la hiperlordosis con retroversión pélvica? así es.  La dificultad de esta combinación biomecánica implica la extensión de al menos una de las caderas junto con una fuerte activación de la musculatura abdominal sea en concéntrico sosteniendo como resultado el pubis hacia craneal, o en excéntrico controlando la amplitud e intensidad de la musculatura espinal. Un gesto motor que va más allá de las posibilidades motoras de la media y que serán tratadas más adelante.

2ª AXIOMA:

La cifosis lumbar esta asociada a la anteversión pélvica.

chimp_skeletonLa mayoría de nuestros parientes más cercanos, los primates no humanos, presentan distintos grados de cifosis general en su columna vertebral asociada a una pelvis orientada completamente hacia delante…en anteversión (3). De hecho, casi todos son capaces de sostenerse erguidos sobre sus patas traseras, y lo hacen extendiendo parcial o totalmente su columna.  

En otras palabras, la cifosis general de estos cuadrúpedos se reduce cuando se levantan sobre sus patas traseras desplazando su pelvis hacia dorsal. En cambio,  su columna se mantiene en cifosis a cuatro apoyos, cuando la pelvis esta orientada hacia ventral. Luego la cifosis es, en estos cuadrúpedos, equivalente a anteversión pélvica.

Para Sapiens, como bípedos procedentes de una antepasado cuadrúpedo común, anterior a la escisión con los simios actuales, esta norma se mantiene inalterable. La presencia de cifosis lumbar implica anteversión pélvica. 

2ª PREGUNTA

¿Cómo evolucionó la columna lumbar y la retroversión en nuestros antepasados?

Existe cierta controversia, si bien un trabajo de Been, Gomez-Olivencia y Kramer (4) estiman que

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Izq: Zona lumbar en Sapiens. Dcha: zona                      lumbar Neandertal                                      (Been, Gómez-olivencia y Kramer 2001)

Autralopitecus y erectus disponían de una lordosis similar a la nuestra, Neandertal presentaba una columna lumbar rectificada (no en cifosis). En cambio, un trabajo de Weber (5) describe la presencia de cifosis lumbar en 2 Neandertales de mediana edad.

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izq: Neandertal; Dcha: Sapiens (Straus and Cave 1957)

La diferencia no es desdeñable, ya que la presencia de cifosis implicaría limitaciones biomecánicas para la marcha, principalmente para la fase de extensión del paso al estar la pélvis en anteversión. La rectificación, en cambio, siendo más primitiva que la lordosis estaría en el rango de la retroversión, siempre y cuando pudiese extender las caderas y rodillas. Mantener un flexo de cadera con rectificación lumbar (como muestra la foto de la izq.) sería similar a la bipedestación de un primate no humano, es decir una anteversión de la pélvis.

De confirmarse la rectificación lumbar que propone el estudio de Benn y colegas vendría a confirmar que la configuración de la lordosis lumbar, y por tanto de la retroversión moderna de la pelvis sería una característica tardía y no uniforme en el género Homo.

Por otra parte el Dr. Owen Lovejoy  uno de los expertos más reconocidos en la evolución de la locomoción de los homínidos considera que la lordosis lumbar surgió con los primeros bípedos anteriores a Astrolopitecus como es Ardipitecus(6):

         Aunque no tenemos (aún) vértebras lumbares de Ardi, sí sabemos que la clase de cambios que he descrito arriba (la invaginación de la columna lumbar) ya había ocurrido porque estos cambios aparecen también en la columna torácica. Y mirando la parte preservada de la pelvis y sabiendo qué aspecto tenía el Australopithecus, podemos suponer con confianza que Ardi debe de haber tenido una columna homínida que tenía probablemente seis vértebras lumbares.

Curiosamente, la presencia de cifosis en la columna lumbar en nuestra especie, se puede observar en dos etimages (2)apas claves de la vida: al nacimiento, por inmadurez y más próxima a la filogenesis; y en la vejez por involución, regresando en este aspecto a etapas de la filogenesis (4).

 

¿Toda cifosis lumbar implica patología?

No. Los movimientos de flexión de la columna lumbar forman parte de nuestra biomecánica natural, siempre y cuando no esten bloqueados en esta situación. En determinadas posturas, como la sedestación relajpostura-correcta-sentado-sillaada, la cifosis lumbar es el resultado de la relajación de la musculatura espinal, y por tanto, es una postura recurrente porque no cuesta energía mantenerla. Sin embargo, el sostenimiento prolongado de esta posición inactiva en la espalda baja es fuente constante de dolor y lesiones en esta zona (7).

La llamada sedestación relajada, donde la pelvis se ha desplazado hacia dorsal, NO es, en ningún caso una retroversión pélvica desde el punto de vista evolutivo, puesto que la retroversión esta asociada, como hemos visto, a la lordosis o rectificación lumbar. En esta postura la cifosis de la columna lumbar es similar a la que presentan los primates no humanos y posiblemente algún antepasado pre-bípedo.

Por contra, la sedestación erguida (en aparente anteversión), mantiene la misma disposición espacial que tenemos en la posición bípeda: retroversión con lordosis fisiológica. Lo que nos lleva al tercer axioma.

3ª AXIOMA:

En bipedestación, como en sedestación erguida, no tenemos una anteversión fisiológica, si no una retroversión fisiológica.

Pelvic Flexion vs Neutral

En bipedestación, con la pelvis en posición neutra, se considera que existe una anteversión fisiológica de 5º en hombres y entre 5 y 10º en mujeres (8). Sin embargo, no se trata, como parece de una anteversión, si no de un vestigio filogenético del déficit de la retroversión cuando nos hicimos bípedos según Kapandji (1).

Si sabemos, según los indicios paleoantropológicos, que la pelvis provenía desde la anteversión cuadrúpeda hacia la retroversión bípeda, como demuestra la torsión de los ligamentos de la cadera (9), habría que considerar este vector de dirección para atribuir el posicionamiento final, puesto que la función neuromuscular estaba, (y está) activada para sostener la pelvis hacia la retroversión, aunque no llegue a alcanzarla por completo.

Teniendo en cuenta este enfoque, es un error atribuir anteversión a la pelvis neutra en bípedestación, ya que sería más acertado decir que la pelvis se encuentra en -5º de retroversión para los hombres y entre -5 y -10º para las mujeres. Los grados negativos restantes hasta llegar a “0”, habrían sido, como dice Kapandji, absorbidos o compensados por la lordosis lumbar.

4ª AXIOMA: 

La rectificación, o activación hacia la rectificación de la columna lumbar se asocia a la retroversión pélvica.

Screen Shot 2014-07-19 at 1.32.08 PMEn este punto existen notables diferencias entre los primates no humanos y nosotros, ya que mientras en los primeros su “retroversión” en la bipedestación, va asociada a flexión de caderas y rodillas, nosotros lo podemos hacer manteniendo la extensión de ambas articulaciones. Owen Lovejoy lo explica así: 

                 El carácter específico humano de la lordosis lumbar que acompañó a esa elongación permitió volver a la posición habitual de la cabeza, los brazos y el tronco sobre los miembros inferiores extendidos por completo (10).

Por tanto, podemos deducir que en otros primates se trata de una retroversión limitada, puesto que esta compensada  por estas articulaciones.

Así, la bipedestación con el tronco erguido (al máximo de sus posibilidades) manteniendo un flexo de cadera y/o rodilla, implica en sí misma un déficit de la retrovesión. Esta pauta no solo es de aplicación para los primates no humanos, si no también en aquellos humanos que por cualquier motivo  presentan en bipedestación flexo de cadera.

En los chimpancés, como la pelvis tiene limitado el recorrido hacia dorsal por la tensión de los tejidos blandos de la cadera (entre otros factores), necesitan para conseguir el enderezamiento del tronco compensar con la flexión de cadera y rodilla. Luego no toda rectificación de la columna lumbar implica retroversión de la pelvis, ya que además es necesario poder extender, en bipedestación, la cadera y la rodilla.


 

En esta segunda parte abordaremos la visión de  Kapandji de los movimientos pélvicos desde la ONTOGENESIS (1):

                     Durante la ontogénesis, es decir el transcurso del desarrollo del individuo, se puede comprobar como, en el caso del raquis lumbar, se lleva a cabo la misma evolución. El primer día de la vida (a), el raquis lumbar es cóncavo hacia delante. Con cinco meses (b), la curva sigue siendo ligeramente cóncava hacia delante; no es hasta los trece meses que el raquis lumbar se hace rectilineo (c). A partir de los tres años (e) se puede apreciar una ligera lordosis lumbar que se consolidará a los 8 años (d) y adoptará su curva definitiva a los 10 años (f).

Y concluye afirmando: De este modo, la evolución del individuo es paralela a la evolución de la especie.

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5ª AXIOMA:

Nacemos con cifosis lumbar, y por tanto con anteversión pélvica.

3ª PREGUNTA:

¿Nacemos con la capacidad de realizar los movimientos de ante y retroversión?

En su texto, Kapandji responde NO. La capacidad de realizar la retroversión pélvica viene determinada en la ontogénesis con la capacidad de extender axialmente la columna lumbar, es decir, de corregir a través de la maduracion del SNC, la concavidad lumbar hacia dentro. Según Kapandji esto sucede cuando el niño alcanza la marcha bípeda en torno al año de edad.

Sin embargo, Vojta sitúa el inicio de la extensión axial de la columna lumbar mucho antes: a los tres meses, dentro de un contexto postural: patrón decúbito supino estable y patrón de apoyo simétrico en codos en prono (11).

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Al nacimiento la pelvis forma parte de un patrón global que la posiciona en anteversión con flexión de las caderas y cifosis lumbar. Sin embargo, si vemos la imagen de la izquierda del bebé en prono ¿dónde esta la cifosis lumbar? más bien se ve lo contrario. ¿Cómo cuadra esta aparente contradicción?

Sencillo, la cifosis general de la columna vertebral del recién nacido solo es posible apreciarla en ausencia de la gravedad y también en decúbito supino. En prono, la gravedad “aplasta” al niño contra el plano y la pelvis fuertemente antevertida con las caderas flexionadas, invierte la original cifosis lumbar en una hiperlordosis circunstancial obligada por el prono (recuerden: la columna vertebral es una estructura flexible). En cualquier caso, cifosis e hiperlordosis lumbar son dos caras de una misma moneda, ambas implican lo mismo para la pelvis: anteversión.
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Con el despliegue progresivo de la columna vertebral (extensión axial) preprogramado geneticamente, la pelvis va cediendo su primitiva antero-flexión hasta sostenerse activamente en retroversión en ambos decubitos. El test de LANDAU lo muestra de forma clara (12).

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En la foto de la izquierda (1º trimestre) vemos la respuesta aún inmadura de extensión axial de la columna, evidente en la cifosis lumbar; por tanto la pelvis continúa en anteversión. En la foto de la derecha, (2º trimestre) vemos la extensión axial de toda la columna; la pelvis se posiciona en retroversión. Observe que en ambas fotos la posición de las caderas es muy similar, por tanto es la columna quien representa el factor diferencial, no las caderas.

La capacidad de sostener la columna vertebral extendida y rotada alrededor de su eje axial ya esta disponible con 3 meses. Es entonces cuando podemos hablar de la existencia de una verdadera retroversión en la pelvis tanto en el decúbito prono como en el supino. Pero ¿qué sucede con la extensión axial de los tres meses si sentamos al bebé? ¿es capaz de mantenerla? Naturalmente que NO.

La sedestación biisquiatica es un patrón que no esta disponible a los 3 meses, si no a los 9, y por tanto observaremos de nuevo una cifosis en la columna lumbar. Si no manipulamos al bebé, colocándole en posiciones por encima de su nivel madurativo, la extensión axial, disponible desde los 3 meses, estará presente en todas y cada una de las etapas del desarrollo hasta alcanzar la marcha libre.

No obstante, con cada nueva adquisición de un nuevo patrón como puede ser de la sedestación oblicúa a la sedestación biisquiatica, el SNC tendrá un breve periodo de reajuste de la postura, donde podremos observar de nuevo una ligera y transitoria cifosis lumbar. Dicho de otro modo, a cada nuevo avance en su desarrollo motor le corresponderá un leve retroceso en el control de la pelvis (vuelta a la anteversión) que el SNC del niño deberá responder con nuevos ajustes (11). Vojta lo explica así:

                       Al principio es posible que las fuerzas que enderezan al tronco no consigan responder a las nuevas demandas. Siempre que aparezca en la sedestación biisquiatica una cifosis infantil se considera que esa postura es todavía inmadura.                                                                                                                                                                                 El descubrimiento de la motricidad ideal 221

images (70)Así, podemos ver que con los primeros pasos de un bebé la pelvis vuelve momentáneamente a la anteversión; evidente, en la visibilidad de una hiperlordosis lumbar y su correspondiente flexo de cadera y rodilla en la pierna de apoyo, reflejando la dificultad para mantener la pelvis enderezada sobre la cabeza femoral en la fase de apoyo monopodal de la marcha. Una fase donde más necesaria se hace la retroversión pélvica.

Y esto nos lleva a una cuestión derivada: ¿Cuando es capaz un niño de sostenerse estable sobre una pierna, o lo que es lo mismo, mantener enderezada la pelvis en retroversión estando de pie? Según Vojta se inicia a los 3 años, coincidiendo con Kapandji, con el momento donde se inicia la lordosis lumbar. De lo cual podemos extraer el sexto axioma.

6ª AXIOMA:

La retroversión de la pelvis en bipedestación esta directamente relacionada con la aparición de la lordosis lumbar. 

Este sexto axioma, enunciado desde la ontogénesis, llega a la misma conclusión que el primer axioma, enunciado desde la filogénesis. De este modo, se cierra el círculo del camino emprendido por la pelvis en los orígenes del bipedalismo (y registrado en los genes), hasta su impresión, procedente del genoma, en cada individuo de la especie.

Recuerden lo que afirma Kapandji al final de su texto: La evolución del individuo es paralela a la evolución de la especie.

4ª PREGUNTA:

¿CUANDO y COMO aparecen los movimientos de ante y retroversión?

Esta pregunta consta de dos partes: el cuando y el cómo, en relación a dos movimientos. Hasta ahora solo hemos hablado de la aparición de la retroversión, pero, ¿cuando aparece el movimiento de la anteversión?

Nacer con la pelvis en anteversión no es lo mismo que poder hacer el movimiento de anteversión. Este aparece una vez que la pelvis ha completado su excursión hacia la retroversión, a los 3 meses; entonces es posible ir a la anteversión desde la retroversión y viceversa.

Insisto: estar en anteversión no implica poder hacer un movimiento de anteversión, para ello el niño o adulto debe tener disponible la retroversión. Curiosamente el control voluntario y selectivo de estos movimientos no es frecuente dominarlo hasta el inicio de la adolescencia(12). Este retardo coincide “casualmente” con el tiempo que se toma la columna vertebral hasta alcanzar su configuración definitiva, lo que nos lleva al séptimo axioma.

7º AXIOMA:

La lordosis lumbar es el hito de nuestro desarrollo motor que más tiempo tarda en consolidarse (10 años). 

Este retardo madurativo, sin parangón en cualquier otro primate, revela la enorme complejidad del control neural de la pelvis. Con la consolidación de la lordosis lumbar la pelvis alcanza su posición neutra definitiva en el plano sagital, con mayor grado de retroversión en el hombre que en la mujer.


En cuanto a la pregunta del COMO aparecen los movimientos de ante y retroversión, el paso desde la primitiva anteversión hacia la retroversión responde a una programación genética, que se inicia, o mejor dicho se continúa con la primera respiración aérea (10). No es objeto de este Post pormenorizar en el análisis muscular de las secuencias que pertenecen a la configuración de la retroversión pélvica, sería demasiado largo y farragoso.

Tan solo dejar una idea: la retrovesión pélvica esta directamente conectada con la función de los miembros superiores. Una relación fijada en nuestro genoma desde al menos 6 millones de años cuando se cree según el registro fósil, aparecieron los primeros bípedos.


5ª PREGUNTA

¿Qué dice la Locomoción refleja de Vojta sobre la ante y retrovesión pélvica ? 

El descubrimiento de los patrones globales innatos que constituyen la locomoción refleja aportó al profesor Vojta la pista que necesitaba para reconocer la existencia de una ontogénesis ideal, (genética) puesto que los mismos patrones parciales que conformaban los patrones descubiertos aparecian en la motricidad espontanea del bebé sano. La retroversión pélvica podía ser activada de forma refleja en el recién nacido sano tres meses antes de lo que correspondería por su maduración.

De modo que comprobó que todos los patrones que forman la Locomoción refleja (LR) incluían el movimiento de retroversión pélvica en el marco de un patrón de locomoción (14). La anteversión, en cambio, no formaba parte de los contenidos cinesiológicos de la LR, ¿por qué? Por la misma razón que tiene que “ceder” a partir del 2ª trimestre en la ontogénesis: su presencia constante supone una amenaza para la maduración de los patrones modernos que nos definen como humanos.

La anteversión viene de nacimiento (axioma nº5), o lo que es lo mismo, esta presente por defecto y la compartimos con otras especies de primates no humanos. La retrovesión, sin embargo, es el resultado de la maduración de los mecanismos de enderezamiento de la pelvis programados geneticamente, y es específico de nuestra especie. Como ya se ha dicho, el movimiento de anteversión es posible desde la adquisición de la retroversión, de modo que si de adultos este movimiento se encuentra limitado o bloqueado por cualquier causa (traumática, neurológica, debilidad, edad etc) será la regresión a la anteversión el recurso compensatorio recurrente, y las consecuencias de ello no solo afectarán a la locomoción.

En consecuencia la LR esta dotada de patrones motores propios, distintivos y específicos de nuestra especie, lo que no incluye a la anteversión, la cual forma parte de nuestra biomecánica especifica como Sapiens, insisto, a partir de la adquisición de la retroversión. Su bloqueo en la anteversión nos “devuelve” en ese aspecto a nuestros orígenes pre-bípedos.

Conviene recordar que el primer trimestre es el periodo de la motricidad holoquinética, o movimientos en masa, lo que parece revelar que la LR dispone de los patrones motores esenciales de la ontogénesis a partir del segundo trimestre (14), “casualmente” cuando cede la anteversión de la pelvis, motivo por el cual no la podemos encontrar entre  sus contenidos.

A continuación vemos en adultos un momento del proceso dinámico de la activación de la retroversión pélvica en cada uno de los complejos de locomoción de Vojta:

La retroversión en el volteo reflejo

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Activación real del patrón del volteo reflejo

En la posición supina con las caderas extendidas existe una lordosis fisiológica, por tanto la pelvis esta en retroversión según el axioma nº1. Sin embargo, existe variabilidad fenotípica entre sexos e individuos que pueden modificar esta situación, como puede ser el volumen del área glútea que puede proyectar pasivamente la pelvis hacia delante aumentando la curvatura lordótica y en consecuencia la anteversión.

La estimulación de la zona pectoral en esta posición asimétrica activa el patrón de locomoción del volteo reflejo, que tiene a nivel segmental  sobre la columna un afecto activador sobre la musculatura axial  en sinergia con la pared abdominal en contracción concéntrica. Como resultado la columna lumbar rectifica su lordosis inicial. La pelvis está en el patrón del volteo reflejo activada en retroversión. Axioma nº4.

La retroversión en la reptación refleja

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Activación real del patrón de la reptación refleja en persona sana

En la posición prona con las caderas y rodillas extendidas existe igualmente una lordosis lumbar fisiológica, que puede ser hiperlordosis ya que al igual que en el supino existe variabilidad fenotípica entre sexos e individuos. En el caso de lordosis tendríamos una posición fisiológica de la pelvis (axiomanº1), y en el caso de hiperlordosis estaríamos ante una anteversión.

Como en la posición de partida  de la Reptación refleja (foto de arriba), flexionamos la cadera nucal 30º, esta flexión produce en la pelvis una oblicuidad con incremento de la lordosis (con la musculatura abdominal inactiva). Por tanto, la pelvis puede estar en la posición de partida en anteversión (axioma nº1 relativo a la hiperlordosis).

En la imagen de abajo, con la estimulación de las zonas: talón nucal y codo facial, (como también sucedería con la estimulación de cualquiera de las otras zonas descritas por Vojta) se produce una activación del patrón global de la reptación refleja, resultando a nivel segmental en la columna una extensión alrededor de su eje axial. Además, la activación de la musculatura abdominal en sinergia con isquiotibiales y glúteos como retroversores producen, junto con otros músculos, la rectificación de la columna lumbar. Axioma nº4.

La retroversión en la 1ª posición

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Activación real del patrón de la 1ª posición en sujeto sano

En la postura de partida del patrón global de la 1ª posición (foto izquierda)  vemos una cifosis en la columna lumbar. Estamos ante una anteversión pélvica primitiva (axioma nº2). Se puede decir que la pelvis ha girado sobre las caderas hacia dorsal.

La activación, de una de las 9 zonas (en este caso, de la zona epitróclea), tiene como resultado la activación de la musculatura axial de la columna con un efecto de rectificación en la región lumbar. En este patrón la pelvis se desplaza hacia arriba y adelante en un movimiento que puede confundirse con la anteversión… pero no es así. Axioma nº4.

Siguiendo el criterio evolutivo la fórmula para definir este movimiento es la siguiente:

La pelvis, sostenida en retroversión, se desplaza hacia arriba y adelante girando sobre las caderas en el sentido de la locomoción.

6ª PREGUNTA

¿Sabrías reconocer la diferencia REAL entre anteversión y retroversión? 

La utilidad de este ejercicio es clara: un diagnóstico acertado facilita una elección terapéutica apropiada.

Después de revisar la literatura científica relacionada con los movimientos de ante y retroversión de la pelvis, vemos que al margen de Kapandji, estos movimientos de la macromovilidad pélvica no suscitan mayor interés entre los “Gurús” de la biomecánica y la osteopatía, más centrados en la micromovilidad de las estructuras que componen los huesos pélvicos, como es la articulación sacro-ilica o la sínfisis púbica (13). Así la anteversión y retroversión son considerados movimientos facílmente identificables… pero el análisis de la motricidad, tanto normal como patológica, parece contradecir esta idea.

Teniendo en cuenta los axiomas 1º, 2º y 4º (ver resumidas al final del texto) ¿Podrías identificar la situación de la pelvis en las siguientes imágenes? 

Fotografia 1

La exagerada hiperimages (37)lordosis lumbar de esta gimnasta parece indicar una fuerte anteversión pélvica.

Sin embargo, si observamos las caderas extendidas y la orientación espacial de la pelvis podemos deducir que estamos ante la excepción para la hiperlordosis del axioma nº1:  extensión de al menos una cadera con activación de la musculatura abdominal. En la imagen es obvio que ambas están extendidas y la musculatura abdominal, sin duda, esta activada controlando excentricamente la amplitud e intensidad de la extensión espinal. La pelvis de la gimnasta esta en retroversión

Lo que maravilla de esta impactante imagen es comprobar que para algunas personas entrenadas es posible sostener la pelvis en retroversión en condiciones biomecánicas muy complejas, como son:

  • la flexión de las rodillas, que con las caderas extendidas  tiran de los ilíacos hacia delante.
  • y la falta de apoyo en el suelo de los miembros inferiores, cuyos músculos retroversores (isquios y glúteos) carecen de un punto fijo para sostener la pelvis hacia caudal.

Si no hay punto de apoyo, (puesto que esta en el aire) la pregunta es: ¿dónde tiene la gimnasta el punto fijo sobre el que pivota toda su organización postural? En la propia pélvis.

De este modo, la pelvis mantenida en retroversión se convierte en el punto fijo para la extrema extensión de la columna lumbar.

Fotografia 2

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La flexión máxima de caderas de esta saltadora provoca lo que parece una cifosis general, también en la zona lumbar. Por consiguiente, con cifosis lumbar la pélvis estaría, según el axioma nº2  en anteversión…pero no es así.

En realidad la columna lumbar esta fuertemente activada hacia la rectificación o reducción de la cifosis, y la pelvis por consiguiente sostenida hacia delante, y no hacia atrás. Si realmente tuviese una cifosis lumbar real, además de un incremento de la curvatura a ese nivel, se apreciaría mayor espacio entre el abdomen y los muslos. Se cumple el axioma nº4: esta en retroversión.

La ejecución de este complicado gesto técnico es el resultado de años de duro entrenamiento hasta conseguir controlar una postura realmente eficiente, cuyo epicentro es el sostenimiento de la pelvis en retroversión. Cualquiera de nosotros haríamos esta maniobra con una cifosis real, es decir, con anteversión.

Fotografia 3

ciclismo

La posición del ciclista en la imagen de arriba parece indicar una retroversión y efectivamente así es, pero no por las razones que se intuyen (un desplazamiento de la pelvis hacia dorsal). En realidad la pelvis esta desplazada hacia ventral, con la consecuente tendencia a la rectificación de la columna lumbar. Es ésta la razón por la que se encuentra en retroversión y
no por lo que parece un movimiento dorsal de la pelvis. Se cumple el criterio nº4.

En la imagen de abajo vemos lo que también parece a simple vista una retroversióntreating-t-spine-kyphosis-3, sin embargo la columna lumbar esta en cifosis, con la pelvis hacia dorsal. Se cumple el axioma nº2 (cifosis=anteversión). La pelvis esta en anteversión.

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Fotografía 4

images (52)En la imagen, la diferenciación de ambas piernas supone idéntica diferenciación entre los ilíacos. El de la pierna extendida hacia adelante, y el de la pierna flexionada hacia atrás. ¿Y cómo esta la pelvis en su conjunto? Ambas fuerzas, opuestas entre sí, producen un  efecto neutro en el conjunto.

Además, la columna lumbar mantiene su lordosis natural, como haría en bipedestación. Luego la pelvis globalmente se sosteniene en retroversión. Se cumple el axioma nº1: la lordosis lumbar es consecuencia directa de la retroversión. Aún en el caso de existir hiperlordosis lumbar en esta postura, la extensión de una de las caderas con activación de la musculatura abdominal (evidente por la postura del tronco) indicaría igualmente la retroversión de la pélvis.

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De nuevo una imagen extrema con máxima diferenciación de las caderas y por tanto de los iliacos, además se añade una extrema hiperlordosis lumbar. ¿Cómo esta la pelvis?

Todo apunta a la anteversión, pero de nuevo la pélvis es el punto fijo, tanto para el movimiento de toda la columna como de las caderas. Se cumple la excepción del axioma nº1 para la hiperlordosis: extensión de al menos una de las caderas con activación abdominal, lo que significa que esta en retroversión. Recuerden: el flexo de las caderas con el tronco erguido implica anteversión y no es el caso.

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Este anciano presenta una hipercifosis dorso-lumbar, dando la apariencia de una pelvis desplazada hacia atrás, es decir en retroversión. Pero en ambas caderas se aprecia a simple vista un flexo, por tanto la pelvis se encuentra en anteversión. Se cumple el axioma nº2 (cifosis lumbar =anteversión).

Fotografía 7

images (49)En esta posición del “puente invertido” tenemos ambas caderas en extensión con hiperlordosis lumbar. Podríamos pensar que la hiperlordosis siempre va asociada con la anteversión como dice el axioma nº1, pero no es el caso, ¿por qué?

Se cumple la excepción a esta norma nº1 para la retroversión: extensión de al menos una cadera con activación abdominal. En este caso, con ambas caderas extendidas, la pélvis es sostenida en retroverión, a lo que contribuye el apoyo de los pies en el suelo y la musculatura abdominal trabajando excéntricamente. Con la pelvis como punto fijo para la columna lumbar ésta puede extenderse tanto como sea posible sin que afecte a la posición de la pelvis.

Fotografía 8

flexibilidad

¿Es posible mayor hiperlordosis? 

Esta vez vemos las caderas perfectamente extendidas y alineadas con todo el miembro inferior. La pelvis, lejos de la anteversión que podría suponerse por la hiperlordosis, esta fuertemente sostenida en retroversión como prueba la visión del pubis.

Se cumple la excepción en presencia de hiperlordosis (axioma nº1): presentar al menos una cadera extendida junto con activación de la musculatura abdominal controlando excentricamente a la musculatura espinal.

Fotografia 9

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En esta imagen observamos otra combinación: Hiperlordosis junto con la flexión bilateral de las caderas.

Se cumple el axioma nº1 en referencia a la Hiperlordosis  equivalente a anteversión.

Fotografia 10

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Niño que presenta una clara hiperlordosis, abdomen prominente, caderas extendidas y rodillas en recurvatum. ¿Cómo esta la pélvis?

A simple vista parece evidente que esta en anteversión…y así es. Es de aplicación el axioma nº1: hiperlordosis=anteversión.

En este caso no es posible aplicar la excepción al axioma nº1 para la retroversión, ya que debería tener activada la musculatura abdominal, y la diastasis del abdomen revela un claro déficit en esta musculatura. Además el recurvatum de rodillas es otro signo de anteversión (isquios activados hacia su inserción proximal). En muchos casos el recurvatum de rodilla obedece a factores genéticos, y por sí mismo no implica anteversión pélvica si no va acompañado de otros factores como la hiperlordosis lumbar.

Fotografia 11

Chimpancé caminando erguido mantiene a0c05d9f72886f8768c6e299230c269fbmbas caderas flexionadas. En esta posición ha rectificado su cifosis cuadrúpeda, luego si no hay cifosis lumbar no podemos aplicar el axioma nº2. (cifosis=anteversión) ¿Cómo esta su pélvis?

El axioma nº4 tampoco es de aplicación puesto que la rectificación equivale a retroversión en cualquier posición excepto en bipedestación. ¿Y si estuviese desplazándose a cuatro apoyos, estaría en retroversión? Pues TAMPOCO, porque lo haría con su cifosis natural, siendo de aplicación el axioma nº2: cifosis = anteversión.

Por tanto, nuestro chimpancé al estar en bipedestación se le aplica la excepción del axioma nº4: En bipedestación con el tronco erguido, la flexión de ambas caderas, implica siempre anteversión.

Fotografia 12

En estas fotografias se muestra como se debe coger un peso desde el suelo. Nada nuevo. Pero ¿cómo esta la pelvis en la imagen de la izquierda? Parece en retroversión, pero se aprecia cifosis lumbar, por tanto, según el axioma nº2 esta en anteversión.

¿Y en la imagen de la derecha? vemos la espalda extendida axialmente con descarga (26)caderas y rodillas flexionadas. Todo parece indicar que la pelvis esta en anteversión, porque efectivamente se ha desplazado hacia delante, sin embargo, se cumple el axioma nº4: esta en retroversión.

Si a continuación viésemos la imagen de la derecha dinamicamente hasta la bipedestación, veríamos la pelvis desplazándose hacia dorsal a medida que alcanza la vertical. Entonces ¿qué diríamos? ¿también retroversión? Pues sí, movimientos diferentes en la pelvis tendrían el mismo nombre…me explico.

La aparente contradicción estaría en llamar a dos movimientos opuestos (cuando la pelvis va hacia delante y cuando va hacia atrás) con el mismo nombre: retroversión. Pero ahí esta el error, definir el movimiento de la pelvis en el espacio considerando solo a la pelvis, al margen de la situación de la columna lumbar y las caderas.

Entonces, ¿cual sería la definición más adecuada desde la perspectiva evolutiva?

En el primer tiempo, correspondiente a la imagen de la dcha:

  • La pelvis mantenida en retroversión, se desplaza hacia delante y abajo girando sobre las caderas flexionando caderas y rodillas. La columna esta extendida axialmente.

En un segundo tiempo, cuando se incorpora a bipedestación:

  • La pelvis mantenida en retroversión, se desplaza hacia atrás y arriba girando sobre las caderas extendiendo caderas y rodillas. La columna esta extendida axialmente.

 

Fotografía 13

El anciano camImagen9ina con el tronco flexionado, con ayuda de un bastón y con una gran cifosis lumbar en lo que parece una retroversión pélvica.

Se cumple, no obstante el axioma nº2: cifosis lumbar=anteversión. La pelvis esta en anteversión en una posición que expresa el fracaso de los mecanismos de enderezamiento de la pelvis sobre las caderas, que recuerda la de nuestros parientes los primates no humanos.

video del caso


7º PREGUNTA

¿Qué afecta más a la retroversión pélvica, la hiperlordosis o la cifosis lumbar?

Desde el punto de vista del desarrollo evolutivo la CIFOSIS lumbar es primaria, ya que corresponde a un periodo pre-bípedo de nuestra historia, y tan solo la tenemos durante un
tiempo muy limitado (3 meses) de nuestra ontogénesis. Su permanencia en el niño transcurrido ese periodo supone un bloqueo en los mecanismos de enderezamiento que tendrá consecuencias más o menos graves en su motricidad de adulto.

descarga (19)En las alteraciones de tipo ortopédico donde los niños mantienen la CIFOSIS lumbar después del tercer trimestre, manifestarán un bloqueo de la retroversión pélvica que les dificultará mantener la sedestación con los pies delante del tronco (12). Entonces, para conseguir mantener una sedestación estable que les permita interactuar con su entorno cercano adquirirán conductas posturales compensatorias, como es el patrón “W”.

images (15)

sedestación en retroversión pélvica

Diapositiva3

sedestación en “W”. Pélvis en anteversión

En el niño con parálisis cerebral el patrón de la “W” le sirve a su propósito de lograr una sedestación estable, ya que no puede mantener el tronco erguido en una sedestación con los pies hacia delante, limitando gravemente sus posibilidades de manipular objetos con ambas manos, ¿por qué? la cifosis lumbar.

La sedestación en “W” no deja de ser un ingenioso recurso de un SNC altamente eficiente en la búsqueda de alternativas al servicio del contacto del niño con su entorno.  Pero no piensen que este patrón de “W” cambia en algo la posición de la pelvis respecto a la sedestación con cifosis, se trata de la misma anteversión, solo que la columna lumbar ha tornado su cifosis en hiperlordosis (en algunos casos continua manteniendo la cifosis). Además, la exagerada rotación interna que acompaña este patrón puede suponer un fuerte handicap en el desarrollo musculo-esquelético de adulto.

descarga (24)En la parálisis cerebral la cifosis es la manifestación más frecuente en las alteraciones de la columna antes de alcanzar la bipedestación. Una vez en la vertical, (si la consiguen) el bloqueo de la pelvis en anteversión llevará a la columna lumbar a compensar con el movimiento opuesto: la hiperlordosis. Se trata de dos caras de la misma moneda, y  ambas indican lo mismo: un bloqueo de la retroversión.

El posicionamiento pasivo en sedestación de los niños con parálisis cerebral que no pueden alcanzar por sí mismos esta posición, tal y como proponen las modernas teoría de sistemas u otras como el Bobath, conducen irremediablemente a la consolidación de la cifosis dorso-lumbar como única salida posible. Así lo expresa Vojta (11):

                 Solo el niño que tiene claros déficits posturales soporta que se le siente pasivamente, postura de la que no es capaz de salir por sí mismo. Por eso también hay que cuestionarse si tiene sentido utilizar terapéuticamente la posición de sentado como posición de partida. Para todo niño con parálisis cerebral es, sin duda, una de las posturas más difíciles de mantener y posiblemente no la consiguen hasta años después de la puesta en pie, y evidentemente con un patrón anormal.                                                                         

osteoporosis_disminucion-tallaLas alteraciones de la movilidad pélvica en la edad adulta

En adultos es diferente, ya que es más frecuente la aparición de clínica derivada de la hiperlordosis lumbar y la anteversión pélvica como consecuencia de procesos degenerativos (14).

Lo que equivale a decir que con la edad y el sedentarismo se va produciendo un colapso de los mecanismos fasciales y musculares responsables de mantener la pelvis hacia la retroversión. Entonces no solo aumenta la hiperlodosis lumbar, si no que todas las curvas irán colapsando como las piezas de un dominó.

images (51)Cuando ya no es posible la deambulación más que con ayudas de muletas, bastones etc, estamos ante el fracaso de los mecanismos de enderezamiento. Las compensaciones serán en consecuencia más acusadas. A la flexión del tronco con cifosis general, le seguirá las caderas. Y la pelvis, en apariencia de retroversión expresará su condición más primitiva, aquella que nos retrotrae a nuestro pasado pre-bípedo: la anteversión con cifosis lumbar.


8ª PREGUNTA

¿Existe relación filogenética entre la retroversión pélvica y la función de la mano?

Frans de Vaal prestigioso primatólogo holandés relataba en su obra: La edad de la empatía, (15) como un chimpancé adulto se empleaba con sumo cuidado para sacar una espina que una hembra tenía adescarga (29)lojada en su ojo. Y lo consiguió. Además, como es sabido el despioje (el acto más social entre los chimpancés) requiere una alta precisión y coordinación manual. También sabemos que elaboran herramientas como ramitas que preparan para introducir en termiteros. Esto revela que la motricidad fina no es exclusiva de nuestra especie, lo que no significa que tengan las mismas habilidades que presenta nuestra mano.

En otro experimento se intentó entrenar a unos chimpancés pimages (55)ara obtener filos cortantes de una piedra (lascas) al estilo de Homo Habilis. Fue un fracaso. Los investigadores concluyeron que esta actividad requiere unos movimientos y coordinación neural que los chimpancés no tienen disponible: el puño radial, que necesita de la flexión dorsal y desviación radial de la muñeca en combinación con pronación del antebrazo. Todo ello unido a la dificultad para asir la piedra con la suficiente fuerza debido a la distancia entre su pulgar en relación a los demás dedos.

Luego ¿dónde esta el factor diferencial? tanto homo habilis como los australopitecus, a los que también se les atribuye potencialidad para la construcción de herramientas, disponían de un cerebro no mucho mayor a los de nuestros actuales chimpancés. Es decir, ya usabamos las manos con los patrones actuales antes de tener cerebro. Además, el registro fósil nos muestra que las manos de Habilis, todavía presentaban curvaturas en las falanges propias de los primates arborícoras. Así, la estructura que había experimentado un cambio más radical en relación a nuestros parientes no era la mano, si no la pelvis; y no solo en su configuración anatómica si no en una nueva función antes desconocida: la retroversión con las caderas y rodillas extendidas.

Como hemos visto, esta nueva orientación espacial de la pélvis tuvo dramáticos efectos sobre la columna vertebral, que pasó de una configuración cifótica a otra más compleja y heterogénea. La retroversión generó la lordosis lumbar afectando a la

Imagen5

Izq: escapula chimpancé. Dcha: escapula humana

disposición espacial de toda la columna así como a la orientación de las escapulas que se hizo más lateral (foto dcha). La función de los miembros superiores en consecuencia se vio modificada por este efecto dominó causada por la pérdida de los apoyos de las manos en la locomoción. Como resultado surgieron progresivamente en la muñeca dos nuevos componentes de movimiento: la flexión dorsal y la desviación radial.

Pero estas nuevas posibilidades no se pusieron en práctica inmediatamente. Según la industria lítica, pasaron 2-3 millones de años, los transcurridos desde la aparición de los primeros bípedos conocidos (5 millones de años) hasta la aparición de las primeras herramientas (olduvayense) hace 2,8 millones de años (16). Luego las funciones modernas de nuestra mano están estrechamente vinculadas, desde nuestros primeros ancestros bípedos, a la retroversión pélvica y a la lordosis lumbar.

O dicho de otra forma: la función de nuestra mano le pertenece a una configuración anatómico-funcional  que tiene en la retroversión su eje nuclear; del mismo modo que a las habilidades de la función manual de los chimpancés le pertenecen a una disposición de la pelvis en anteversión. Los chimpancés no son menos hábiles que nosotros, sino que las suyas están en armonía con su diseño anatómico global perfectamente adaptado al entorno ecológico donde habitan.

9ª PREGUNTA

¿Qué transferencia tiene este enfoque evolutivo a la fisioterapia?

  • Para la rehabilitación de la marcha

La retroversión de la pelvis forma parte consustancial de nuestra locomoción bípeda, la cual esta disponible por primera vez a los tres meses, que es cuando la columna puede mantenerse extendida alrededor de su eje axial. A este mantenimiento de la columna extendida se le irán sumando nuevos patrones durante la ontogénesis hasta alcanzar la marcha libre.

Por tanto, independientemente del método o terapia utilizada y teniendo presente que la mayoría de ellas (Bobath, sistemas dinámicos) plantean el entrenamiento de una bipedestación y marcha  temprana habría que considerar 3 aspectos básicos:

1º En bipedestación se debería prestar especial atención al sostenimiento de la pelvis en retroversión, lo que implica la activación de la musculatura abdominal en sinergia con la musculatura isquiotibial, entre otros muchos (rotadores externos en el plano transversal y abd y add en el plano frontal).

2º La extensión axial de la columna debe ser en cualquier caso un objetivo prioritario. La presencia de cifosis lumbar  o de hiperlordosis con flexo constante de caderas nos indican una limitación de la retroversión pélvica y en consecuencia la marcha reflejará tales alteraciones.

3º En el entrenamiento de la marcha en suspensión o desgravitada estas dos variables deberían ser prioritarias por encima de la movilidad fásica de las piernas, las cuales dependen en más de un 60% de los impulsos procedentes de la columna. 

  • Para la rehabilitación de la función de la mano

Independientemente de la terapia utilizada y cualquiera que sea la postura de trabajo, habría que tener presente qué es, y qué no es retroversión.

Si observamos el trabajo fisioterapéutico de la mano neurológica de un paciente adulto encontraremos que en la gran mayoría de casos se realiza en sedestación. Teniendo en cuenta el enfoque presentado se podrían considerar los siguientes aspectos:

  1. En la posición de sedestación para el trabajo de la mano, la pelvis tiene que estar activada en retroversión, es decir, desplazada hacia delante manteniendo la lordosis lumbar y el resto de la columna extendida axialmente incluida la cabeza.
  2. Sabemos por la ontogénesis que la extensión axial de la columna esta directamente vinculada con la rotación externa del hombro. Por tanto, en un contexto de extensión axial de la columna debemos posicionar el hombro en rotación externa y flexionado hasta que el codo apoye sobre el epicóndilo medial en la superficie, a una altura adecuada a la longitud del humero del paciente. Cuando la patología del paciente no lo permita (dolor, espasticidad, etc) la postura debería aproximarse en lo posible a esta situación.
  3. El antebrazo en pronación o en su defecto orientado hacia la pronación.
  4. La mano en línea  con el antebrazo.
mano bobath

Tomada de promoción curso Bobath

Bajo esta configuración postural, más o menos común por otra parte en metodologías como el Bobath (foto dcha) o Perfetti (abajo), la pregunta es, ¿se tiene verdaderamente en cuenta la activación de la pelvis en retroverión simultáneamente al trabajo de la mano? 

descarga (28)

Tomada de centro Perfetti

Pero una cosa es estar en la posición, y otra distinta tener activada la postura que pertenece a la función de la mano.

 

 

 

10ª PREGUNTA

 

 

¿Cómo aborda la terapia Vojta esta  situación? Picture 2

La marcha no se trabaja en bipedestación, y la mano no se trabaja en sedestación. Ambas funciones se abordan en el decúbito.

En los tres patrones de locomoción globales que dispone la terapia Vojta, la activación de
los patrones parciales que interesan a las manos (flex dorsal, desviación radial, abducción de metacarpianos y extensión de los dedos) están íntimamente ligados a la activación de la retroversión pélvica y ambos a la activación de la extensión axial de la columna vertebral.

Dicho de otro modo, con la terapia Vojta a la activación del despliegue de la mano le pertenece la retroversión de la pelvis en el contexto del patrón global (14).

Así, cada uno de los patrones de la Locomoción refleja debe ajustarse a una posición de partida concreta con relaciones angulares determinadas entre las extremidades y el tronco, así como la utilización de zonas exactas de estimulación.

De esta forma ambas situaciones (retroversión y patrones funcionales de la mano) pertenecen a un mismo patrón de coordinación global e interdependiente, aunque entre nuestros objetivos terapéuticos podamos priorizar uno más que otro.

 

Consideraciones finales

Más allá del concepto de ante y retroversión, esta entrada cuestiona el paradigma basado en un análisis biomecánico descontextualizado de sus orígenes filogenéticos y ontogenéticos. No se trata solo de una cuestión retórica o de nomenclatura, si no de cómo se traduce esa visión sesgada en el tratamiento fisioterápico de las alteraciones de estos movimientos en la pelvis en la marcha y su influencia en otras funciones como pueden ser las de la mano.

La confusión viene dada por la errónea interpretación de la influencia de la columna lumbar (y la cadera) sobre la pelvis, donde tradicionalmente la cifosis lumbar aún se asocia con la retroversión y la lordosis a la anteversión.

Pero como se ha dicho, la retroversión de la pelvis obedece a un proceso pautado en los genes, que NO esta presente al nacimiento, por tanto debe madurar en la ontogénesis. Un patrón procedente de nuestra filogenia post-bípeda.

Por el contrario, la anteversión SI esta presente al nacimiento y responde a una situación de la pélvis que también pertenece a la ontogénesis pero vinculada a nuestra filogenía pre-bípeda, y que se manifiesta en dos formas principales:

  • Una primitiva, en forma de cifosis, que proviene de nuestro pasado cuadrúpedo ancestral, y que tenemos disponible en una gran cantidad de posturas y movimientos, que cuando predominan en la actividad diaria terminan derivando en patología de espalda. De forma constante tan solo puede observarse en algunas patologías congénitas, al nacimiento y final de la vida  (donde se produce una involución).
  • Otra, en forma de hiperlordosis, como  expresión del déficit o fracaso de los mecanismos de enderezamiento de la pelvis en el plano sagital.
Untitled

Obsérvese la coincidencia de imágenes: 1ª con 7ª ;  y  3ª con 5ª

La aplicación de la terapia Vojta es una forma más de acceder a los patrones filogenéticos post-bípedos, que integran y aglutinan los patrones motores relacionados con la marcha bípeda y la función prensora, donde el posicionameinto de la pélvis en retroversión juega un papel nuclear.

 Resumen

  1. La lordosis lumbar es una consecuencia directa de la retroversión pélvica.
    1. La hiperlordosis por el contrario se asocia a anteversión con una excepción: extensión activa de al menos una cadera (sin recurvatum de rodilla) y/o activación abdominal.
  2. La cifosis lumbar esta asociada a la anteversión pélvica.
  3. En bipedestación no tenemos anteversión fisiológica, si no retroversión fisiológica.
  4. La lordosis, rectificación lumbar, o tendencia hacia la rectificación en cualquier posición se asocia a retroversión, con una excepción:
    1. Bipedestación con el tronco erguido y flexión de ambas caderas (anteversión).
  5. Nacemos con cifosis lumbar, y por tanto con anteversión pélvica.
  6. La retroversión de la pelvis en bipedestación esta directamente relacionada con la aparición de la lordosis lumbar.
  7. La lordosis lumbar es el hito de nuestro desarrollo motor que más tiempo tarda en consolidarse (10 años).

 

Bibliografia

1. Kapandji, A. I. (2006). Fisiología articular, Tomo 3, Editorial Médica Panamericana.

2. Hogervorst T, Vereecke EE. Evolution of the human hip. Part 1: the osseous framework. Journal of Hip Preservation Surgery. 2014;1(2):39-45.

3. Roussouly P, Pinheiro-Franco JL. Biomechanical analysis of the spino-pelvic organization and adaptation in pathology. European Spine Journal. 2011;20(Suppl 5):609-618. doi:10.1007/s00586-011-1928-x.

4 Been, E., Gómez-Olivencia, A., & Kramer, P. (2011). Lumbar lordosis of extinct hominins. American journal of physical anthropology

5 Weber J, Pusch CM. The lumbar spine in Neanderthals shows natural kyphosis. European Spine Journal. 2008;17(Suppl 2):327-330. doi:10.1007/s00586-008-0640-y.

6. http://ilevolucionista.blogspot.com.es/2010/10/un-gran-paso-hacia-la- humanidad.html

7. Muñoz Poblete Claudio, Vanegas López Jairo, Marchetti Pareto Nella. Factores de riesgo ergonómico y su relación con dolor musculoesquelético de columna vertebral: basado en la primera encuesta nacional de condiciones de empleo, equidad, trabajo, salud y calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras en Chile (ENETS) 2009-2010. Med. segur. trab.  [Internet]. 2012  Sep [citado  2016  Jun  24] ;  58( 228 ): 194-204.

8. Bruening, D.A., Frimenko, R.E., Goodyear, C.D., Bowden, D.R. & Fullenkamp, A.M. (2015).Sex differences in whole body gait kinematics at preferred speeds. Gait & Posture, 41, 540-545.

9. Lovejoy, O. (1989). Evolución de la marcha humana. Investigación y ciencia,148, 72-80.

10. Lovejoy C. Owen Historia natural de la marcha y de la postura humanas: columna vertebral y pelvis. EMC (Elsevier SAS, Paris), Kinesiterapia – Medicina física, 26-007-B-10, 2005.

11. Vojta, V., Schweitzer, E. (2011). El descubrimiento de la motricidad ideal. Ediciones Morata.

12 Vojta, V. (2005). Alteraciones motoras cerebrales infantiles: diagnóstico y tratamiento precoz. Ediciones Morata.

13. Francois Ricard. (2002). Tratamiento osteopático de las lumbalgías y ciáticas. Editorial panamericana.

14 Vojta, V., Peters, A. (2000). El Principio Vojta. Editoral Springer

15 De Waal, F. (2011). La edad de la empatía. Tusquets Editores.

16. Cela, C. J.,  Ayala, F. (2013). Evolución humana. El camino hacia nuestra especie. Alianza Editoral.

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Acerca de Evolución humana y Terapia Vojta

Este Blog nace de la fusión de dos materias aparentemente independientes: La evolución de nuestra especie y la terapia Vojta en calidad de contenedor de los "fósiles" de la función motriz, como son los patrones de Locomoción Refleja descubiertos por Vojta. Contemplar estos patrones bajo el prisma de la evolución, y viceversa, constituye el propósito de este Blog.
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4 respuestas a La anteversión y retroversión pélvica, desde una perspectiva evolutiva. Implicaciones en la locomoción y función de la mano.

  1. Respecto a la extensión axial de la columna vertebral en su totalidad a los 3 meses de desarrollo ontogenetico me gustaría añadir que se demuestra por ejemplo en la independencia de los movimientos de la cabeza. Hasta esta edad, la rotación cervical no solo estaba asociada a movimientos de inclinación en el plano frontal, sino que influenciaba la posición pélvica y de los miembros inferiores.
    A este patrón de coordinación de la columna vertebral (proximal) se asociación un patrón distal específico de los miembros, más fácilmente observable visualmente.
    Por tanto la imposición de una situación distal de forma artificial y pasiva (sedentacion social biisquiatica de forma no independiente) no puede servir de elemento valorativo. Este es solo un ejemplo más de como la neurorehabilitacion trata al bebe y al niño como un adulto en miniatura en vez de valorar su propia evolución cinesilógica. De forma comparativa y anecdotica, sería como si valorasemos a nuestros pacientes gimnastas haciendo el pino y luego les comparasemos con adultos sedentarios. El entrenamiento generará adaptaciones espinales, pero necesitamos valorar patrones no derivados del entrenamiento sino que sean la expresión universal del enderezamiento de nuestras especie, independientemente de para lo que después los utilice cada individuo según el ambiente al que se exponga.

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